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Miércoles, 08 de Agosto de 2018
El ejemplo

Desde la eclosión de Roca Rey en figura del toreo hace ya un par de temporadas, vengo observando en la mayoría de los chavales que empiezan que su objetivo es imitar el toreo y las formas del torero peruano. No es nada nuevo esto en el mundo del toro. Los aspirantes a torero siempre se han fijado en las figuras del momento y han intentado seguir su ejemplo. En la mayoría de los casos, los referentes de los chavales son los que están ahí arriba. Aquellos que ya están ricos y torean en los carteles de postín de las mejores ferias. Ha pasado siempre. Pero en el caso de Roca Rey, esa obsesión por él por parte de los jóvenes pupilos del toreo ha ido más allá. Ha adquirido un punto más.

Roca Rey en un gran torero, de eso no hay duda. Lo tiene todo. Juventud, raza y casta torera, valor para hacer mil toreros y, además, sabe torear, a pesar de lo que dicen los puristas del toreo, los cuales siempre se quedan con el toreo accesorio del diestro peruano y no van más allá. Porque independientemente de las formas de cada uno, Roca Rey los lleva muy largos y muy por abajo. Y con las dos manos. Y se los pasa cerquísima. Por si fuera poco, además, su espada es un cañón. Literalmente, parte los toros en dos. Atesora una gran variedad con capote y muleta y siempre quiere agradar. No es de extrañar por tanto que tantos y tantos chavales que quieren ser toreros se estén mirando en el espejo de Roca Rey. Evidentemente esto no es malo. Lo menos bueno viene –y aquí está el quid de la cuestión– cuando muchos de esos jóvenes sólo se fijan en el toreo accesorio del torero peruano y no en el fundamental. Es decir: sólo están imitando lo superfluo y, por contra, no están imitando tanto ese toreo largo y de manos muy bajas que ejecuta a la perfección Roca Rey.

Casi todo el toreo de capote que están haciendo los chavales hoy en día –sobre todo en los quites–, es accesorio: caleserinas, saltilleras, saltilleras cambiadas, gaoneras, afarolados, tafalleras, chicuelinas ligadas con tafalleras de espaldas... Y con la muleta los pases cambiados, el toreo de rodillas, las espaldinas por uno y otro pitón, el parón inverosímil... Evidentemente todo tipo de toreo tiene su mérito porque se le está haciendo a un toro. Y ese tipo de toreo accesorio quizá todavía más porque requiere de una quietud y un valor a prueba de bombas. Pero el toreo accesorio es accesorio y, en mi opinión, por muy meritorio que sea, nunca se podrá comparar al fundamental.

Miércoles, 08 de Agosto de 2018
El ejemplo

Desde la eclosión de Roca Rey en figura del toreo hace ya un par de temporadas, vengo observando en la mayoría de los chavales que empiezan que su objetivo es imitar el toreo y las formas del torero peruano. No es nada nuevo esto en el mundo del toro. Los aspirantes a torero siempre se han fijado en las figuras del momento y han intentado seguir su ejemplo. En la mayoría de los casos, los referentes de los chavales son los que están ahí arriba. Aquellos que ya están ricos y torean en los carteles de postín de las mejores ferias. Ha pasado siempre. Pero en el caso de Roca Rey, esa obsesión por él por parte de los jóvenes pupilos del toreo ha ido más allá. Ha adquirido un punto más.

Roca Rey en un gran torero, de eso no hay duda. Lo tiene todo. Juventud, raza y casta torera, valor para hacer mil toreros y, además, sabe torear, a pesar de lo que dicen los puristas del toreo, los cuales siempre se quedan con el toreo accesorio del diestro peruano y no van más allá. Porque independientemente de las formas de cada uno, Roca Rey los lleva muy largos y muy por abajo. Y con las dos manos. Y se los pasa cerquísima. Por si fuera poco, además, su espada es un cañón. Literalmente, parte los toros en dos. Atesora una gran variedad con capote y muleta y siempre quiere agradar. No es de extrañar por tanto que tantos y tantos chavales que quieren ser toreros se estén mirando en el espejo de Roca Rey. Evidentemente esto no es malo. Lo menos bueno viene –y aquí está el quid de la cuestión– cuando muchos de esos jóvenes sólo se fijan en el toreo accesorio del torero peruano y no en el fundamental. Es decir: sólo están imitando lo superfluo y, por contra, no están imitando tanto ese toreo largo y de manos muy bajas que ejecuta a la perfección Roca Rey.

Casi todo el toreo de capote que están haciendo los chavales hoy en día –sobre todo en los quites–, es accesorio: caleserinas, saltilleras, saltilleras cambiadas, gaoneras, afarolados, tafalleras, chicuelinas ligadas con tafalleras de espaldas... Y con la muleta los pases cambiados, el toreo de rodillas, las espaldinas por uno y otro pitón, el parón inverosímil... Evidentemente todo tipo de toreo tiene su mérito porque se le está haciendo a un toro. Y ese tipo de toreo accesorio quizá todavía más porque requiere de una quietud y un valor a prueba de bombas. Pero el toreo accesorio es accesorio y, en mi opinión, por muy meritorio que sea, nunca se podrá comparar al fundamental.

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