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«Si apostáramos por el toro, se disiparían muchas dudas»

«Si apostáramos por el toro, se disiparían muchas dudas»

No tengo la certeza de la existencia de algún tipo de archivo decimonónico o novecentista que recoja las hazañas del último héroe moderno de plata. A lo largo de la historia, las crónicas sí portaban gran parte de información sobre los hombres de confianza de los matadores, que aun siendo de gran utilidad nunca terminaba de ser completa o conclusa. En cualquier caso, la historia tiene memoria y reconocimiento, y por suerte, la actualidad también. Numerosos son los toreros de plata que se visten de luces en nuestros días, cargando los machos de responsabilidad, respeto, compañerismo, disciplina y un sinfín de cualidades o consideraciones con las que trazan el paseíllo cada tarde. De la huerta murciana se han recolectado grandes coletas de matadores pero también de subalternos, que llevan por bandera la veneración por el toro y su fiesta. Uno de los más laureados en la actualidad y que lleva cosido ese emblema del culto y la pasión por su profesión es Pascual Mellinas. Un torero de la montera a las manoletinas, que ha tenido la amabilidad de acercarse a las líneas de Por el pitón derecho en el año en el que, probablemente, está cuajando su mejor temporada como tercero a las órdenes de distintos matadores, como es el caso de su inseparable Rafaelillo, pero también de Morenito de Aranda, Pepe Moral o Sebastián Ritter, al igual que de otros tantos novilleros. Este San Isidro lidió en tres días seguidos las corridas de Miura, Saltillo y Escolar. Para el aficionado, es una temporada en la que su nombre ya está escrito en oro.
Darío Juárez / Foto: Alcolea

- Vaya temporada, torero…

- Muchas gracias. Pues sí, la verdad es que está siendo una temporada muy bonita y completa por el contenido de las actuaciones. Cada día me siento más a gusto, más profesional y disfruto mucho de mi profesión.

- ¿La preparación física y mental es el único factor que da el sitio en la plaza o existe alguno más?

- Principalmente es la preparación mental y la profesionalidad. La preparación física también influye, pero no creo que suponga un gran esfuerzo en comparación. Lo que sí que importa son los conocimientos de los terrenos y la lidia para rendir al 100%.

- Es usted un torero sumamente respetado por toda la afición y por el resto de profesionales, porque se lo ha ganado dentro y fuera del ruedo. Esto debe de ser un sueño. ¿Con qué sueña un subalterno?

- Sonará a tópico, pero yo nunca pensé llegar donde he llegado. Me encuentro en una situación en la que me siento un privilegiado. No estoy con una figura contrastada, pero sí al lado de grandísimos toreros como Rafaelillo, Pepe Moral, Morenito de Aranda... Y eso me enorgullece y me reconforta.

- Madrid. 4 de junio de 2018. El toro Vibillo-57 de Saltillo hace hilo a Juan Manuel Arjona tras la salida del segundo par, y el quite del milagro aparece de su mano al soltar el capote a modo de larga, que hace que el animal no haga por su compañero. ¿Cómo actúa la cabeza en ese momento de sumo peligro?

- Actúa como todas las tardes. Pese a este reconocimiento que agradezco, forma parte de nuestro trabajo y estamos ahí para eso. Estar pendiente de la lidia y de quitarle el toro a un compañero que se vea en peligro. Ese día dio la casualidad que fue en Madrid y tiene más repercusión, pero por suerte le pude echar el capote a tiempo, que milagrosamente evitó que hubiera podido ocurrir una desgracia.

- Se ha vestido de torero en muchas ocasiones durante esta temporada, ante todo tipo de encastes con las dificultades propias de cada uno, y en todos ha dado la talla. Quedan muy pocos como usted…

- La verdad es que otra cosa no podré decir, pero a día de hoy la mayoría de las cuadrillas son gente muy preparada y muy cualificada. A mí me ha tocado lidiar corridas duras, que para alguno podrá ser una desgracia, pero para mí es una suerte. Te sientes más valorado porque el hecho de ponerte delante de este tipo de corridas es más complicado y se pasa más miedo, pero cuando uno llega al hotel y se quita el vestido se siente muy realizado. En cuanto a mis compañeros, te nombraría a muchos pero no me quiero dejar a ninguno porque el escalafón de subalternos está lleno de grandes banderilleros y terceros.

- No le voy a dar a elegir entre papá o mamá, pero sí que me dijera cuál ha sido hasta ahora la tarde en la que más torero se haya podido sentir y disfrutar de su profesión.

- (Suspira). Quizás cualquier tarde de Madrid, de estas complicadas, de las que los toros te ponen a prueba. Un par de banderillas a este tipo de animales que te cortan un poquito más, que te lo ponen más difícil, o la tarde como la del quite. Cualquiera de esas tardes de San Isidro que me hacen quedarme muy satisfecho y me reconfortan.

- ¿Y si le hablo de la mañana de Nimes?...

- Buah... Esas son de las fechas que se quedan grabadas en la retina, porque fue un premio estar ahí. Fue un disfrute total estar acompañando al maestro. Una de las mañanas más bonitas. Además le sumamos el día anterior, cuando estuvimos con todo su entorno, con su hermano Andrés, con él... Gente con una clase excepcional, pendientes de todos los que estábamos allí, y la verdad es que tengo un grandísimo recuerdo de su familia, del maestro y de esa mañana tan redonda de toros que dio, que quedará grabada para todos los que estuvimos allí. Como bien lo nombró la crónica de algún periódico, fue la corrida del siglo. Al menos para mí.

- El toreo es enigma, como enigma lo es él. Lejos de esa tarde, ¿cómo es José Tomás?

- Yo lo describiría, profesionalmente, como el referente que tienen todos los toreros. Y, personalmente, como una persona cercana y allegada a su gente. Una persona muy atenta y cariñosa.

- Nadie duda de que el mundo de los toros necesita una regeneración o una limpieza interna, que haga al sector férreo y bien apuntalado. Pero para poner, primero hay que quitar. ¿Qué cambiaría de la Fiesta?

- La verdad es que no cambiaría nada. Lo único que instaría sería a un mayor compromiso de todos los profesionales, por como tú bien has dicho, apuntalar las bases internas de la tauromaquia, sobre todo respetando al toro porque es el que mueve la Fiesta. Creo que las bases están bien hechas pero si entre todos aportáramos nuestro granito de arena por lo más importante que es el toro, se disiparían muchas dudas sobre la Fiesta, porque es lo más importante.

- Está de moda el tema del afeitado en las redes sociales y lo que es peor, en las plazas de toros, donde se muestran ejemplos constantemente de la manipulación de los astados, cuando el aficionado exige –porque así lo paga– ver un espectáculo íntegro. ¿Qué opinión le crea a usted como profesional?

- Yo doy absolutamente la razón al aficionado. Hay plazas en las que el toro no se presenta como se debiera. El público aficionado paga una entrada y quiere ver un espectáculo lo más íntegro posible. Puede ser cierto que haya una parte o sector del público que vaya a ver al torero, pero la mayoría de los aficionados no sólo van a ver al torero, sino al toro. Que como te he dicho antes, sin él no habría Fiesta. Por tanto lo debemos de respetar siempre.

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