Por el piton derecho
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'Cuba' nos salva del tostón
Paco Ureña apuntó lo más destacado de la discreta primera corrida de toros.//Emilio Méndez/Cultoro
Crónica Pamplona. 3ª de la Feria de San Fermín

'Cuba' nos salva del tostón

Leo Cortijo

La primera de las corridas del ciclo pamplonica ofreció muy poquito que llevarse a la boca, merced a un encierro más que discreto de Puerto de San Lorenzo. Ahora bien, la ganadería salvó los muebles con un gran Cuba que hizo recordar en algo a su hermano, aquel Cuba II que se ganó honores en Madrid. Éste fue a parar a manos de Ureña, que con una lección de toreo templado, profundo y cadencioso, cuajó de principio a fin para disfrute suyo, pero no para el de los que le miraban desde el tendido. Paradójicamente, la afición no entró en la notable faena del murciano y ésta cayó en saco roto. Además, pagó con sangre el peaje, pues al entrar a matar resultó prendido. Por lo demás, lo dicho, muy poco: un Román con algunos altibajos y un Garrido que poco pudo apuntar con su insufrible lote. Si no hubiera sido por ese Cuba, la tarde hubiera sido un tostón importante…

Poco convincente fue la salida del mastodóntico Pitinesco, al que Paco Ureña recetó un buen saludo capotero. A partir de ahí se afanó en buscar la salida y más tras no emplearse en absoluto en varas y dolerse en banderillas. La labor muleteril fue dárselas contra el muro que fue este manso a la defensiva. Cuando no se quedaba inmóvil, acometía de manera desordenada. Y así, a pesar del tesón y los arrestos del murciano, fue imposible sacar mayor rédito. Su segundo, Cuba, pobre de cara, eso sí, se mostró indolente en las varas, donde apenas ni sangró. De rodillas y en los medios comenzó su trasteo el de Lorca, que poco a poco fue cogiendo temperatura a medida que el cornúpeta ofrecía cada vez mejores réditos en la muleta. El hermano del gran Cuba II quiso corresponder y sin ser lo que el otro, tuvo mucha calidad en su embestida y fue una perita en dulce en la muleta de Ureña, que disfrutó de lo lindo con él. Alternó ambos pitones con gusto, temple y torería sin que Pamplona se enterase de lo que acababa de ver. Al entrar a matar, le prendió en la zona baja del muslo y la pierna del torero se empapó de sangre hasta que entró en la enfermería, pues se empeñó en seguir, torniquete incluido, hasta que le pidieron la oreja.

Con dos largas cambiadas de rodillas recibió Román a Gironero, que dejó una pelea cumplidora en el peto. El quite por saltilleras replicando a Garrido congeló el alma porque no pudieron ser más ceñidas. Tras brindar a los tendidos de sol, éstos se callaron y observaron la primera serie de rodillas. Toda la expectación levantada se fue viniendo poco a poco abajo toda vez que el valenciano no terminó de redondear su obra ante el noblón ejemplar del Puerto, que tuvo fijeza, prontitud, recorrido y entrega como para decir algo más con él. El parlamento de Román fue correcto y aseado por ambos pitones, pero sin pasar de ahí, y ahí, valga la redundancia, estuvo su debe. El burraco Buscapán, que cantó por su morfología su procedencia Atanasio más que ninguno de sus hermanos, se empleó como todos estos en varas: nada. Después de brindar al torero navarro Javier Marín, la buena actitud de Román poco pudo apuntar debido al descaste y la sosería supina que abanderó su oponente. Un pozo sin agua. Muy plomizo todo.

Al bizco Tanguistero le costó humillar y seguir los capotes de salida, dejando entrever lo que luego corroboraría en el último tercio. José Garrido anduvo firme, probó por ambos lados y provocó las embestidas de su oponente, pero sin conseguir llegar a buen puerto. La falta de casta y clase hicieron que el trasteo del extremeño se perdiera entre la nada. El mal empleo de la tizona aún ensució todo un poco más. Abortó los estatuarios con los que iba a iniciar su labor porque el feúco cierraplaza, Faraón, no se arrancó, y por ello comenzó de rodillas buscando la conexión con el público. Una conexión que nunca llegó porque entre el descaste del uno y la falta de acople del otro, todo quedó en nada.

 

  • Plaza de toros de Pamplona. 3ª de la Feria de San Fermín. Lleno en tarde nublada y agradable. Se lidiaron seis toros de Puerto de San Lorenzo, pesadores y disparejos de presentación, sin exageradas caras. Manso a la defensiva el blando 1º; noblón con entrega y calidad el 2º; descastado y deslucido el manso 3º; manejable y con mucha calidad el noblón 4º; descastados y muy sosos 5º y 6º.
  • Paco Ureña (blanco y oro): palmas y oreja tras aviso.
  • Román (gris perla y plata): oreja y silencio.
  • José Garrido (grana y oro): silencio y silencio.

Parte médico de Paco Ureña: Herida por asta de toro en la cara interna del muslo derecho de aproximadamente 15 cm. con grave atracción muscular cuya trayectoria le alcanza hasta la cara anterior del fémur. Pronóstico menos grave. Ingresa en el Complejo Hospitalario de Navarra. Firmado: Ángel M. Hidalgo, cirujano jefe de la plaza de toros de Pamplona.

 

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