Por el piton derecho
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Galería fotográfica del festejo.//SCP
De Cádiz a Esparta abriendo el Turia
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De Cádiz a Esparta abriendo el Turia
Crónica Valencia. 1ª de la Feria de Fallas

De Cádiz a Esparta abriendo el Turia

Darío Juárez

Todo valenciano era consciente de lo importante que iba a ser el día de hoy en su plaza. Una hora antes del mediodía, miles de aficionados se daban cita en el coso de la calle Xátiva para disfrutar del concurso nacional de recortes. La afición por el toro en los festejos populares hacía que esos mismos citados y apasionados por la cultura del bou, inauguraran también por la tarde el inicio del abono fallero con la corrida de Victorino. No hubo mucho que esperar, pues de Cádiz venía con el testigo de su paisano el pirata, un ciclón que abrió las aguas del Turia en dos, camino de Esparta. Octavio Chacón se despedía de Valencia redimido de gozo y satisfacción por encumbrar de tal manera un inicio de temporada tan flagrante en la primera de primera. Sangre, casta, vergüenza, pundonor y torería. Laborioso testimonio de temple e inteligencia emocional, que cerraba una tarde soberbia y plena de madurez para el de Prado del Rey, cortando un orejón de ley pagado con sangre. Rafaelillo desperdició el muy potable y profundo pitón izquierdo que poseía el primero, debido a un desorden inentendible de faena, mientras que por su parte Varea estuvo aseado con detalles muy toreros con el capote, pero con ciertas carencias y un exceso de durabilidad en las faenas, a las que faltó más calidad en detrimento de la cantidad en las mismas.

Descerrajaba su temporada Octavio Chacón en tierras levantinas. Además, también era su debut y sabía que Valencia le tenía que conocer. Valedor de duras y fervientes batallas de emoción y peligro, llegaba a la capital del Levante español con el crédito del pasado año como aval de garantías. Bordón aparecía por la manga entre protestas por su presentación, las cuales las hizo callar el gaditano de inmediato, lidiándolo en la rigidez de su percal, para sacarlo a los medios sin quitárselo del hocico. Lavadito de cara era este segundo, pero de pitón certero. Del mismo palo lo dejó en el caballo donde no quiso hacer excelsa pelea. El animal entre otros muchos caracteres, pecaba de gazapón costándole quedarse en el lugar de orden, hasta que decidió arrancar de largo al segundo encuentro. Otro añadido sería lo reservón de su comportamiento, sin dejar predecir nada. Octavio no se gustaba porque toreaba para el toro, exponiendo en todo momento, hasta llegar a la salida del de pecho, donde le giró la cara cogiéndolo de una manera feísima a la altura de la bolsa escrotal durante varios segundos. Despojado de la chaquetilla, empapado de sangre y colmado de raza, volvió a ponerse delante para torear templado a una alimaña que no regaló ni un muletazo y que estaba con él constantemente. Estocada entera tirándose encima del cárdeno, que le otorgaba la primera oreja de la feria ganada y pagada con sangre; la cual recogió y, sin pasearla, la metió en la enfermería. Chacón venía a mandar porque así se empieza una temporada.

Salió de la enfermería a matar el sexto en correturno, que fue un toro chico, bizco y con un cuchillo por pitón izquierdo. Se afianzó dándole el tempo y la distancia al animal en los engaños, logrando zafarse de modestia con él y dibujando dos derechazos muy toreros. Entendimiento pleno a las peticiones que exigía el toro. Lentitud y sitio. La tercera tanda por el derecho embelesó a Valencia con pasajes toreros provenientes del corazón, antes de errar con la tizona al no dejarle pasar hasta en dos ocasiones.

Rafaelillo aterrizaba en una de sus plazas fetiches por la comunión que siempre ha tenido con la afición levantina. Sin embargo, todo se quedó en lo que pudo parecer y no fue, o en lo que pudo pasar y no pasó. Y es que el murciano pasó de un inicio de faena eléctrico y fulgurante con el que abrió plaza, a una inentendible desestructuración de una faena sin entendimiento. Por abajo, con gusto y reposo le sacó a los medios para probar ese pitón izquierdo que regalaba seda. Dos de los nueve naturales fueron buenos, pero Rafaelillo no sabía salirse del toro. Cambió de mano y el animal no humillaba como lo hacía por el flanco contrario, además de reponer y venirse a menos porque le estaba asfixiando. El cuarto fue otro al que le tuvo que andar más de tú a tú, primando la colocación del matador, pero con el mismo defecto de no rematar las series con antelación. Todo quedó en una obra sosa y desaborida.

Por la vía de la sustitución llegaba a Fallas el castellonense Varea. Un paseíllo que hacía con una mochila en la que traía dos únicas tardes del pasado año. La vacante que por desgracia le dejaba la agravada lesión de su compañero Fortes, podría servirle para abrirse camino en su temporada y su carrera. Sin embargo, no pudo ser. Toreó con finura y sabor de capa como pocos. Y no porque se viera algo grandioso, sino porque la personalidad en el toreo es un grado y Varea, sin estridencias, la tiene. Sorteó en tercer lugar un animal soso, ensillado y que a diferencia de sus dos hermanos anteriores salió con las manos por delante. Varea aprovechó esa embestida mexicana que profesaba el victorino, con un toreo al ralentí que por momentos cogió ciertas cotas de frescura, pero pecando de tedioso y quedando desarmado al inicio y al final de la faena. Estocada baja y pescuecera. Al sexto que hizo quinto por el percance que mantenía a Chacón en la enfermería, lo saludó de rodillas en el tercio, además de permitir dibujarle una serie por el lado derecho, perdiéndole solo un pasito y ganando profundidad en la salida del embroque. De nuevo, la tanda final le sobró.

 

  • Plaza de toros de Valencia. 1ª de la Feria de Fallas. Casi 3/4 de entrada en tarde soleada y apacible. Se lidiaron seis toros de Victorino Martín, de desigual presentación y juego. Humillado el 1°, muy peligroso el 2°, suavón y soso el 3°, parado el 4°, ligeramente manejable el 5° y agarrado el 6°.
  • Rafaelillo (purísima y oro): ovación con saludos tras aviso y ovación con saludos.
  • Octavio Chacón (canela y oro) oreja y ovación con saludos.
  • Varea (marfil y oro con los cabos negros) ovación con saludos en ambos.

Parte médico de Octavio Chacón: Durante la lidia del 2º toro ha ingresado en esta enfermería el diestro Octavio Chacón Garrido el cual presenta herida inciso-contusa en piel escrotal derecha de unos 4 centímetros que no penetra en el testículo ni tiene ninguna trayectoria. Varetazo con contusión en la pared abdominal a nivel de la fosa ilíaca derecha consciente y orientada con bisturí Friedrich y sutura bajo anestesia local. Pronóstico: reservado.

 

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