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Galería fotográfica del festejo.//Plaza 1
El día que el olmo deje de dar peras...
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El día que el olmo deje de dar peras...
Crónica Madrid. 5ª Feria de San Isidro

El día que el olmo deje de dar peras...

Darío Juárez

El día que el olmo deje de dar peras se le pedirán manzanas. Pero ni las da ahora ni lo hará más tarde. Resulta bochornoso el creer que la ineficacia técnica y artística de los conocimientos de la lidia y las carencias que ocultan la bravura, sean tan obvias. Es absolutamente lastimoso, cansino y ante todo decepcionante, tener que salir de la plaza todos los días de esta manera. Ni San Isidro labra ya, para después cosechar. Los frutos que quedan, pertenecen a un árbol que cayó hace mucho tiempo y del que la leña, ya huele a podrido. En contraposición, de vez en cuando aparecen destellos claramente visibles en algún animal y clama al cielo el que un torero que llega a Madrid no lo sepa/quiera ver.

Hay un dicho que dice que un buen torero se hace en los pueblos y así es. Se hace, pero sin amanerarse en una Tauromaquia que le quite verdad a la actitud delante del toro, para luego traerlo a una plaza de esta importancia. El hombre propone y el toro –y el que paga– dispone. Cartel de expectación en la festividad del patrón para dar comienzo la quinta de abono. Cartel de decepción.

Segunda tarde de la temporada para Curro Díaz tras el mano a mano con Garrido en Resurrección. El de Linares dejó en tela de juicio su hasta ahora lícita hegemonía purista, para suscitar dudas a los mismos que le alzaron al cielo en tardes en las que el torero no se dejaba nada en el hotel. Escandaloso sería el segundo de su lote. El único toro del encierro que se emplearía en varas apretando con los riñones. Con los garapullos, el susto y la cornada se la llevaría el tercero, Manuel Muñoz, propinándole una cornada de 20 centímetros. En la muleta Curro empezó a dibujarle tandas de naturales en las que el animal repetía con claridad. Asentado y sin someterle, tiraba de él con el pico de la muleta quedándose fuera en la mayoría de los muletazos. Le costaba cada vez más, pero seguía repitiendo. La mayoría de la plaza estaba entregada con él, sin embargo, precipitándose mucho y siendo increpado por cierto sector, se fue a por la espada. El derecho se fue sin verle y el izquierdo tenía más mecha. Un bajonazo haría florecer la división de opiniones tras el arrastre ovacionado del toro.

El primero, el que habría el festejo, fue un inválido de libro. Sin nada de fuerzas en los primeros tercios, donde manseó y perdía mucho las manos, llegó a la muleta con cierto son. Brindó al rey emérito y empezó a torearlo de chiqueros hacia fuera. Dos tandas en las que le ligó muletazos componiendo bien la figura pero sin lograr templarlo, dado que le tocaba el engaño en repetidas ocasiones. De ahí en adelante fue una bombilla que se acabaría fundiendo ya que de transmitir no entendía. Una vez más el acero no sería el alivio de la tarde. Fue otro bajonazo.

A López Simón había muchas ganas de medirle después del muy discrepado indulto de Pasmoso en la pasada Feria de Fallas. Una tarde fría en la que el de Barajas no dijo nada. Mejor dicho, no se dio cuenta de lo bueno que tenía el tercero y lo pagó caro. Era castaño de capa y con mucha plaza. Las dos varas de largo sin excesivo empleo, destacando la labor de Tito Sandoval citando con el pecho del equino, y un tercio de banderillas en el que siguió hasta tablas en los tres pares a los protagonistas del mismo. Una ejecución muy ordenada y bien ejecutada de Domingo Siro y Jesús Arruga para acabar desmonterándose. Y aquí vendría el error de Alberto. El toro hasta el momento era un buen toro, que acabó haciendo malo al no darse cuenta que el pitón por el que el burel hacía el avión era el izquierdo. Tres tandas sin ninguna transmisión con la mano derecha sacando al toro fuera de la suerte. No es que le sobraran las fuerzas porque el toro parecía otro, pero no le supo ver esa gran virtud que esta vez era zurda. Gran parte del público se lo recriminó. Con el sexto sería imposible. A ese no le valía ninguno de los dos. Descastado, andando sobre las patas y muy pezuñero al trote. No destacó ni un mero muletazo que dijera algo.

Habiendo paseado una de las orejas más tempranas de la temporada, regresaba de nuevo Paco Ureña a Madrid. Le tocó en mala suerte el peor lote del festejo. El segundo fue un toro muy justo de todo: fuerza, clase, fondo y transmisión. En la primera tanda ya perdió las manos y los malos augurios, de nuevo, empezaban a hacer acto de presencia. Ureña, templado y con la punta de las zapatillas mirando a los pitones, le bajaba la mano llevándolo muy despacio para no exigirle en demasía debido a su debilidad. A la salida de la tercera serie, desde el 7 se oyó: «mátalo Paco» y éste obedeció. Una vez más, el acero estaría caído y decaído. Otro bajonazo.

Con el quinto lo pasó mal. De nuevo, un manso encastadito y violento. Al recibirlo de capa, el toro lo arrinconó colándose por dentro y lo cerró en las tablas del 9, empotrando y quedando lastimado de la rodilla derecha. Ya en la muleta, Paco comenzó con tres estatuarios con mucha quietud para seguir con una serie de redondos que pusieron punto y final al fondo y a la fuerza que le quedaba. Pinchazo y por enésima vez en la tarde, bajonazo.

Resoplidos, quejas, voces, palmas a ritmo de tango es hasta ahora el pan nuestro de cada día. Llevamos cinco tardes y hasta el momento no ha reventado la feria por ningún lado. La casta se esfuma y lo que sale, desde hace mucho, sigue siendo infumable.

 

  • Madrid. Plaza de toros de Las Ventas. 5ª de la Feria de San Isidro. Casi lleno (22.085 espectadores) en tarde apacible y sin viento. Se lidiaron seis toros de Montalvo, de irregular presentación. Inválido el 1º; inquieto y mermado el 2º; con entrega el 3º; interesante el 4º; débil y desclasado el 5º y opaco el 6º
  • Curro Díaz (azul turquesa y oro): silencio y división de opiniones.
  • Paco Ureña (azul pavo y oro): silencio en ambos.
  • López Simón (tabaco y oro): silencio tras aviso y silencio.

Parte médico de Manuel Muñoz Lebrija: Herida por asta de toro en tercio medio de cara posterior de muslo izquierdo de 20 cm. alcanzando el fémur, contusiona nervio ciático y causa destrozos en los músculos isquiotibiales. Intervenido bajo anestesia general, se le traslada a la Clínica San Francisco de Asís a cargo de la Fraternidad. Pronóstico: Grave. Firmado: Dr. García Padrós.

 

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