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El oficio de Bolívar y 88 muletazos para olvidar
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El oficio de Bolívar y 88 muletazos para olvidar
Crónica Sevilla. 3ª de la Feria de Abril

El oficio de Bolívar y 88 muletazos para olvidar

Darío Juárez

Un cielo grisáceo y sin ninguna concupiscencia que atrajera las ganas de ir a los toros, hacía de telón de acero entre el cartel internacional que no traspasó la barrera del interés y la paupérrima entrada que lucían los tendidos del coso del Baratillo. Llovió a rabiar en una tarde de coloridos chubasqueros y silencios eternos ante la falta de emoción. La Palmosilla debutó en la Feria de Abril con un encierro serio, armado y prácticamente parejo de morfología a excepción del primero, con mucha variedad de comportamientos. Destacó un cuarto con mucho fondo y de castigo liviano al que el colombiano Bolívar cortó una oreja de oficio, junto con su hermano segundo que no tuvo suerte de cruzarse con un Joselito Adame tedioso, abultado y vacío de inteligencia delante de su cara. Por su parte, Serna no obtuvo recompensa ganadera pese a su voluntad, tras la cornada de su alternativa en esta misma plaza, en la pasada Feria de San Miguel.

Un tobogán de pitón a rabo daba las buenas tardes a los poquísimos fieles y voluntariosos aficionados sevillanos. Y es que Sevilla ha perdido la fidelidad del aficionado de toda la vida, aquel que acudía lloviera o hiciera sol. Una demostración del vacío de las plazas si no es día de clavel. Alto de cruz, con el morrillo muy definido y serio de cara. Así apareció el primero, que no quiso salirse de los vuelos del capote que Luis Bolívar le presentó. Allí se dejó todo hasta que apareció el caballo de Félix Majada para corroborar su infame falta de fuerza. Muy medido porque en el estribo sólo se apreciaba debilidad. Eligió las tablas como cobijo para la faena a un pobre inválido que sin maldad no dio más de sí. El cuarto sí fue a más. Tuvo movilidad de salida dejándose en el percal. Acudió de largo en varas aunque sin pelear de seguido. Un Carretero excelso guío esas embestidas que denotaban ritmo y largura. Así se lo hizo saber antes de taparse tras la tapia de maderas y allá que fue el diestro cafetero. Tres series reunidas con la mano derecha aprovechando el buen tranco de Destilado, que hicieron sonar los acordes del pasodoble Gallito. Le dio espacio, tiempo y reposo. Cambió de mano. Naturales en línea recta sin llegar a vaciar atrás en ningún momento. El epílogo volvió con la diestra a media altura que cerró una faena de evidente oficio aunque faltó cierta limpieza en algunos pasajes. Estocada caída y orejita.

Mala suerte tuvo el segundo cuando Joselito Adame le tocó como lidiador en el sorteo. Y es que desaprovechó un toro muy serio de presencia y de alegre celo. No porque no hubiera entendimiento, sino porque lo que a la Maestranza no entró fue la inteligencia. 88 muletazos a un toro al que le costó humillar, de los que la mitad fueron mantazos y pases sin sentido, faltos de poso y sin billete al triunfo. Empalagoso y cansino el mexicano, que acabó escuchando dos avisos, denotando una caída estrepitosa del sitio que algún día tuvo y que hoy incomprensiblemente sigue teniendo en ciertas ferias. Lorenzo seguía jugando al escondite y volvía a llover en el ruedo maestrante cuando apareció el quinto, un animal que permitió el lucimiento del tercero Fernando Sánchez con los palos y al que le costó afianzarse con lo que se le hacía, pese a en la muleta querer dar todo de sí aún sin estar definido. Faena de enganchones y de invisible transmisión del hidrocálido con la que terminaría la tarde. Una de esas que en el recuerdo te invitan a conocer el muro de las lamentaciones.

Tiene que ser duro pasar un invierno con el recuerdo de una alternativa que realmente no fue y el resarcimiento de volver al mismo lugar a ahuyentar fantasmas y demostrar por qué quieres ser torero. Su lote no se lo permitió como le hubiera gustado, ya que habiendo dejado una buena impronta por naturales con el tercero pese a una falta objetiva de rodaje, Rafael Serna se dio de bruces con un manso y desagradecido sexto, con el que se las vio y se las deseó. Otra vez será.

 

  • Sevilla. Real Maestranza de Caballería. 3ª de la Feria de Abril. Paupérrima entrada en tarde desapacible y lluviosa. Se lidiaron seis toros de La Palmosilla, serios y desiguales de hechuras. Inválido el 1°, a más el 2°, descastado el 3°, con amplio fondo el 4°, noble y manejable el 5° y manso y desagradecido el 6°.
  • Luis Bolívar (sangre de toro y oro): silencio y oreja.
  • Joselito Adame (caldero y oro): silencio tras dos avisos y silencio.
  • Rafael Serna (azul turquesa y oro): ovación con saludos y silencio.
  • Tomás López y Fernando Sánchez se desmonteraron tras parear al 5°.

 

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