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Galería fotográfica del festejo.//Antonio Huerta
Esencia torera
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Galería fotográfica del festejo.//Antonio Huerta
Esencia torera
Galería fotográfica del festejo.//Antonio Huerta
Esencia torera
Crónica Baeza. Corrida del 125 aniversario

Esencia torera

Alberto Bautista

Imposible descifrar en unas líneas la tarde del 125 aniversario del histórico coso de Baeza. La localidad jienense, engalanada para la ocasión, y entregada en cuerpo y alma para un evento con tintes inolvidables, brindó una elegía para el recuerdo. Una tarde para la hemeroteca. La Tauromaquia, gran protagonista con un cartel de campanillas que no defraudó, y que aunque tardó en prender, el evento supuso un antes y un después para una ciudad Patrimonio de la Humanidad que se ha ganado por derecho propio entrar en los anales. Y es que el siempre esperado Morante de la Puebla y su derroche de fantasía, la raza torera de un Cayetano que emergió a los altares en un quinto de altos vuelos, y la magia de un Roca a Rey que viendo su evolución emerge como uno de las grandes figuras del circuito, hicieron de la tarde una auténtica poesía de gozo, deleite y compasión.

Morante de la Puebla se adueñó de una faena que nadie vio y deleitó a los partidarios que se contaban por miles en el cuarto. Una motivación especial, enfrascado en un torerísimo butano y azabache, encandiló y las musas emergieron. Los siempre esperados detalles eclipsaron una actuación vistosa y de magia. Se hizo de rogar pero su capote se dotó de eternidad en su encuentro con Bodegero, en el que una media abelmontada de mucho quilates, tuvo su impasse en la genialidad del genio de la Puebla, ante un colaborador toro de La Palmosilla. Muletazos con cadencia y precisión, agrando la leyenda de artista hasta su máxima acepción. El inolvidable y ejemplificante estoconazo le abrió de par en par la gloria eterna.

Con el rebrincado y terciado abreplaza, se gustó por parsimoniosas verónicas. Crudo en varas dejó al de La Palmosilla. Carretero, soberbio con los palos, prendió una faena en la que Morante volvió a sacar todo su repertorio a relucir: molinetes, faroles y remates. Todos de enorme belleza. Toreo del caro. Pata negra. A media altura imprimió una faena que no termino de tomar vuelo dada la falta de fijeza de su oponente.

Cayetano que no quería irse de vacío, sacó su raza torera en el quinto. Encorajinado por la torería de Morante y el empaque de un superlativo Roca Rey, el madrileño echó rodilla en tierra, en los compases de faena al quinto. Se descalzó y fluyó su influjo dinástico. Los despaciosos muletazos, emergieron en una faena de dimensión con cotas muy altas sobre la mano derecha. Pronto rompió el de La Pamosilla. Habilidoso el menor de los Rivera, se lo llevó a los medios y se sobrepuso a la adversidad de un ejemplar que se rajaba, pero que en una elegante labor puso en pie a la entregada afición. Torerísimo. La faena derrochó clase y ritmo, ante una plaza que se encumbró en una labor con reminiscencias ordeñistas rubricada con ayudados por altos, y un estoconazo al encuentro.

Otra oreja paseó del segundo, meciéndolo a placer por verónicas. Dejó su sello en un insuperable galleo por chicuelinas. Un quite por delantales encendió a la banda por el inolvidable churumbelerías. Temple y precisión, imprimió un Cayetano que volvió con la misma elegancia que le caracteriza. Lo mejor llegó sobre la mano izquierda, en una faena a media altura de enorme dulzura. Encandiló con desplantes y un toreo artista, dignificando una obra superlativa, que abrochó de una genial estocada.

La explosión de Roca Rey no quiso pasar de puntillas en Baeza. Con el manejable tercero, eclipsó por el temple y el ritmo de un toro que no gustó en los tendidos pero que el peruano lo hizo suyo a su imagen y semejanza, y es que con una tanda de derechazos dio pie al inicio de la banda de Baeza, magistral durante toda la tarde. Señorial. Sencillo y asequible del peruano brotó el toreo de mano baja y largura. Se gustó con molinetes en los que paró el tiempo, y eso que el Lingotazo buscaba las tablas pero muy listo Roca, supo darle el tiempo necesario para que la faena tuviera consistencia. Inolvidable y mágica una actuación, en la que desorejó al colaborador toro de La Pamosilla derrochando mérito, inteligencia y sabiduría. Roca ha pasado de ser un prodigio de niño a un niño prodigio. 20 años atesora, pero su facilidad, su claridad de ideas y su fugaz estampa le hace ser prácticamente infalible.

Poco pudo hacer con el deslucido sexto, aunque volviera a brillar con el capote a la espalda. Un estoconazo en el rincón de Ordóñez, puso la franqueza de una tarde que finalizó con la terna en volandas. Baeza vivió en torero, en el mejor homenaje a una plaza que se cubrió hasta la bandera, en un 125 aniversario en la que dignificó la Tauromaquia como Patrimonio histórico y cultural de nuestra piel de toro.

 

  • Plaza de toros de Baeza. Corrida homenaje al 125 aniversario de la construcción de la plaza. Lleno aparente en tarde de agradable temperatura. Corrida de toros de La Palmosilla, terciados de diferente juego y condición. Destacó la movilidad del 3º y la clase del 4º.
  • Morante de la Puebla (butano y azabache): silencio y dos orejas).
  • Cayetano (azul rey y oro): oreja y oreja tras aviso.
  • Roca Rey (sangre de toro y oro): dos orejas y silencio.
  • Iván García se desmonteró tras parear al segundo. José Antonio Carretero fue aplaudido tras parear al primero.
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