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No es cuestión de orejas
Los tres rejoneadores salieron a hombros en la segunda de San Fermín.//Emilio Méndez/Cultoro
Crónica Pamplona. 2ª de la Feria de San Fermín

No es cuestión de orejas

Leo Cortijo

Uno se ha acostumbrado a no dejarse guiar por el número de trofeos cortados para saber cómo han toreado los toreros cuando no ha visto el festejo. Antes podía ser, más o menos, un indicador fiable y coherente. Hoy en día, ni de lejos. Y menos todavía si hablamos de un festejo de rejones, donde el triunfalismo cabalga a rienda suelta. En la corrida del arte de Marialva de estos sanfermines se cortaron hasta siete orejas. Menuda tarde de toreo caro, se puede pensar, ¿verdad? Pues no tanto, qué va. Un Hermoso de Mendoza a medio gas, un Armendáriz con muchos altibajos, un Leonardo que firmó solo una buena faena y una corrida mediocre de Capea se antoja poco como para pasear tantos trofeos… Lo mejor, el magisterio de Hermoso con su segundo y, sobre todo, el Jaquetón que salvó la honra ganadera con nota y que Leonardo cuajó de principio a fin. Y poco más. Por lo demás… sobraron premios. Ya digo: no es cuestión de orejas.

El Sultán que abrió festejo no se enceló en la montura de Pablo Hermoso de Mendoza hasta que éste le clavó el rejón de castigo. Tras el tibio inicio sobre Alquimista, el estellés toreó a dos pistas y puso en liza la hermosina a lomos de Berlín para intentar comunicar algo. Encontró poca recepción en el público debido al nulo juego de su oponente, descastado y soso hasta decir basta. Con Janucá intentó adornarse con piruetas en la cara y clavando en cercanías, haciéndolo todo él, pues el capea no colaboró en absoluto. Apostó por el novedoso Albino para las cortas y para el rejón, que produjo derrame. Se le pidió la oreja, por defecto, y ésta cayó al esportón. Al acarnerado Saeta, su segundo, tardó en clavarle dos de castigo, debido a lo complejo que se lo puso en la monta de Barrabás. Con Extraño aumentó la calidad de su toreo, pero éste no encontró demasiado eco debido a que muchas manos, en lugar de aplaudir, sujetaban bocadillos. De nuevo la hermosina hizo acto de aparición con el gran Disparate. Con este caballo llegaron los momentos más interesantes de la faena, por ceñidos, clásicos y con transmisión. Todo lo hizo el navarro ante un astado potable pero sin empuje ni entrega. Montando a Pirata puso la guinda perfecta y terminó de convencer a todos con un par a dos manos sensacional. Labor maciza rubricada con un buen rejón y dos orejas.

El Jaquetón que hizo segundo salió con muchos pies y con Estoque lidió a la perfección, como también lo hizo con Despacio, en un notable toreo a dos pistas. Con él Leonardo Hernández dejó una espectacular batida a pitón contario en muy poco espacio. Sin tiempos muertos, mantuvo el listón alto de la faena con Sol, que derrochó torería llevando al muy buen toro de Capea –premiado con la póstuma vuelta al ruedo– toreado a escasos centímetros del vientre. Las lanzadas a lomos de Xarope y las cortas fueron el prólogo perfecto a un buen broche con el efectivo rejón al segundo encuentro. Dos orejas y puerta grande para el extremeño. El segundo de su lote, el pesador Pelotilla, que más que tal parecía un balón de playa, se llevó puesto el palo del rejón de castigo después de que Leonardo empezara parlamento con Picasso. Ya en banderillas, el discreto juego del capea propició la falta de emoción e interés en todo lo que planteó con solvencia el jinete a lomos de Enamorado. Con Despacio dejó un par a dos manos, que fue lo más jaleado de la faena, antes de terminar obra con Xarope. Todo quedó emborronado por el mal uso del rejón.

Roberto Armendáriz paró a Olvidado con alguna que otra duda montando a Prometido, dejando un único rejón de castigo. Con el castaño Farruco tomó más precauciones y clavó sin demasiado brillo ni eco arriba. En el ecuador de la faena, sobre Diamante, se evidenciaron las dudas lógicas del jinete que está poco placeado, con pasadas en falso y algún que otro caballazo inoportuno. Y todo ante un ejemplar manejable, pero con el que debiera haber apostado más firme. El mismo son mostró con Camarón, con clavadas erráticas y poco certero rejón de muerte. Al playero Ladrillero le colocó un trasero de castigo, que no le sentó ni bien ni mal ni todo lo contrario, y es que el cornúpeta tuvo movilidad y correspondió a todo lo que le dispuso el caballero. Ranchero, el más veterano de su cuadra, dejó, de largo, lo más interesante de su tarde con tres rehiletes al quiebro de mucha comunión con el tendido. La temperatura alcanzada bajó gradualmente por la mala ejecución del rejón que hizo que el toro tardara en doblar. Con todo, se le concedieron dos orejas muy benévolas.

 

  • Plaza de toros de Pamplona. 2ª de la Feria de San Fermín. Casi lleno en tarde soleada y calurosa. Se lidiaron cinco toros de El Capea y uno de Carmen Lorenzo (4º), disparejos de presentación y reglamentariamente despuntados para rejones. Descastado y muy soso el parado 1º; extraordinario, con fondo de bravo y con calidad el 2º, premiado con la vuelta al ruedo; manejables pero sin demasiada entrega y sosos 3º, 4º y 5º; con movilidad el buen 6º.
  • Pablo Hermoso de Mendoza: oreja y dos orejas.
  • Leonardo Hernández: dos orejas y silencio.
  • Roberto Armendáriz: silencio y dos orejas.

 

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