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Peras al olmo
A los tres novilleros, aunque con disposición, se les notaron las carencias propias de la falta de actividad.//PD
OPINIÓN. La 7ª de Albacete, por Leo Cortijo

Peras al olmo

Leo Cortijo

Por muy bien que lo trates, por mucho que lo mimes y por muchos cuidados que le des, un olmo jamás te va a dar peras. Vamos, por mucho empeño que le pongas no esperes tal cosa de él. En el mundo del toro pasa tres cuartos de lo mismo. A un torero que torea poco y menos todavía, no le puedes pedir demasiada ortodoxia, ni acierto, ni pulcritud, ni solvencia… Si con un matador de toros ya ocurre esto, imagínense con un novillero poco placeado. Ya ni hablamos. Algo así pasó en la séptima del serial albaceteño, segunda novillada de la feria. En ella se anunciaron tres jóvenes valores de la tierra (con permiso de Filiberto, que nació en Calasparra, pero creció taurinamente en Albacete). Tres novilleros con un elemento en común: muy poquito bagaje esta temporada a sus espaldas. Y eso evidenció una pronunciada falta de recursos, de acierto con los aceros, de entender qué es lo que les pedían los novillos, de dar lidias poderosas y correctas, de cuajar a los animales buenos… Encima dos de ellos se libraron de puro milagro de sufrir un percance mayor. En definitiva, pagaron el pato de un sistema cortoplacista e injusto que los arrincona poco a poco hasta caer en el más triste olvido. Y así no va…

Filiberto pechó con el mejor del encierro, el muy buen primero en el último tercio, y no lo terminó de cuajar como realmente mereció. Demasiados altibajos e irregularidades en su trasteo. Por debajo. Y algo muy parecido con su segundo, aunque ese ofreció muchas menos opciones. Mal con los aceros. Por tanto, regular, siendo generoso, el murciano (y eso que era el más placeado). Pídele peras al olmo…

Pedro Jesús Merín demostró voluntad y disposición con el mansurrón a la defensiva segundo, que requirió otra lidia más poderosa y firme por momentos. En el quinto no pudo apuntar nada positivo, y se acabó perdiendo en la indiferencia. Este chaval llevaba sin vestirse de luces justo un año. Casi nada. Pídele peras al olmo…

Por su parte, Diego Carretero dejó lo mejor de toda la tarde con el manejable tercero. Se le vislumbraron buenas formas y personalidad. Es diferente, eso es cierto, pero con el complicado sexto naufragó y es que nunca terminó de cogerle el aire. Sainete además con el descabello, muy inseguro, y apunto estuvo de sonar el tercer aviso. Pídele peras al olmo…

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