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"Capote", "Alcotán", "Trilla" y "Taranto" constituyen la nueva hornada de caballos.//PD
La nueva sabia de Sergio Galán
"Capote", "Alcotán", "Trilla" y "Taranto" constituyen la nueva hornada de caballos.//PD
La nueva sabia de Sergio Galán
"Capote", "Alcotán", "Trilla" y "Taranto" constituyen la nueva hornada de caballos.//PD
La nueva sabia de Sergio Galán
"Capote", "Alcotán", "Trilla" y "Taranto" constituyen la nueva hornada de caballos.//PD
La nueva sabia de Sergio Galán
Cuatro caballos nuevos para esta temporada

La nueva sabia de Sergio Galán

Leo Cortijo

Para cualquier jinete su cuadra lo es todo. Son sus compañeros de viaje en cada una de sus tardes, y no solo eso, sino también la herramienta indispensable para poner en escena su tauromaquia. Animal y hombre forman un binomio perfecto en el que con un simple gesto basta para entenderse. Ahora bien, hasta llegar a ese punto hay un largo proceso de formación, y es que los caballos toreros, además de nacer se tienen que hacer. En este sentido, la cuadra de Sergio Galán está en continua evolución y ya prepara cuatro novedades de cara a la inminente temporada.

Dos de esos caballos presentan un desarrollo aventajado: Capote y Taranto. Y, si no pasa nada raro, sobre todo el primero, «debutarán en el primer tramo de temporada, empezando por algún festival o festejo menor». Alcotán y Trilla, por su parte, «irán saliendo una vez que la temporada vaya más adelantada», explica el jinete de Tarancón. Más allá de la formación individual de cada uno, la clave está en «cuidar las experiencias que vas teniendo con cada uno de ellos, por ejemplo, con los toros que les vas echando, que no les compliquen las cosas para que asimilen lo que uno intenta transmitirles». Para este rejoneador resulta fundamental el hecho de enseñarles que «cuando hacen lo que se les enseña para poder esquivar a su oponente, el toro obedece y son ellos quienes dominan la embestida del animal». De hecho, comenta, «son como novilleros y tienen que coger su propia experiencia delante del animal».

A los dos años y medio o tres de nacer, a lo sumo, se inicia el trabajo con cada caballo. «Con cada uno estás, como poco, dos años, y eso solo para estar listo para el debut, porque luego necesita un año más de rodaje en las plazas para adquirir y asimilar conocimientos», argumenta.

Por eso, Embroque, que debutó la temporada pasada, «va a tener su año bueno ahora porque ya ha tenido ese año de rodaje imprescindible». La realidad es que el proceso de formación de Sergio Galán es pausado, pero él lo prefiere así «porque va con mi forma de ser y porque me gusta llevarlos entre algodones, y es que creo que hay que darles su tiempo, ya que si los precipitas mucho, a lo largo de la temporada empiezan a ir para atrás y se estropean y no llegan a nada». En esto, como en todo en la vida, es fundamental conocer de dónde vienes para saber hacia dónde vas. Tres de estos cuatro caballos nuevo comparten un común denominador, y es que son hijos de Vidrié. «Éste ha sido de los caballos más toreros que he tenido y como semental está siendo fantástico, porque está transmitiendo mucha torería». Para Galán, Vidrié es el prototipo de caballo que busca, «artista, expresivo, torero, fino en la cara del toro... Que no solo sean horas de trabajo, sino también algo innato y natural por su parte», y por eso son más los productos que descienden de este «enorme» semental que de cualquier otro.

Con estas nuevas incorporaciones, la cuadra queda «muy redonda», y más después de que Capote, Taranto, Trilla y Alcotán «me aporten mucha más variedad». La vida sigue su cauce normal y, como resulta inevitable, las nuevas generaciones toman el testigo de las antiguas. Animales como Trópico, Fado o Ben-Hur, que la última temporada fueron utilizados en contadas excepciones, pasan a un segundo lugar como caballos reservas. El gran Apolo, incluso, que es un veterano ya, «necesita ser cuidado un poquito más y lo dejo para las citas más puntuales». No importa, con la calidad de los que vienen pisando fuerte el relevo está garantizado.

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