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Tres tíos-tíos con novillos para tragar fuego
Juan Carlos Carballo, como sus compañeros, ofreció una notable dimensión.//JC
Crónica Villaseca. 5ª del "Alfarero de Oro"

Tres tíos-tíos con novillos para tragar fuego

Alfredo Esparcia

Lo que esta tarde vivió la plaza de toros de Villaseca de la Sagra dentro de la última de su Alfarero de Oro fue una novillada de Monteviejo para tragar quina, para pisar sobre fuego, para encumbrarse –como le ocurrió a Carballo con el diablo más diablo del encierro– o para enterrarse vivo –como no le ocurrió a ninguno de sus otros dos compañeros–. Porque la oreja de Aquilino Girón fue lo de menos en un encierro que tuvo movilidad, sí, mucha… y qué movilidad infernal en algunos casos.

Fue la faena de Juan Carlos Carballo al segundo la de un novillero cuajado, firme en plantas, asentado en formas, con la cabeza despejada tras el percance en el que un novillo le tronchó la tibia y el peroné en Madrid. Y le supo hacer frente con gallardía a ese segundo de Monteviejo que tuvo chinchetas en las entrañas. De ahí la importancia de una faena de sobreponerse, de estar muy quieto, de esperar mucho a un astado que iba con la cabeza alta y con los pitones sueltos cada vez que acometía a los trastos. Dio la cara el joven, que ha vuelto para quedarse en este escalafón menor que necesita de chispeantes que tengan testosterona para resolver ante situaciones como las de esta tarde. Y son importantes y necesarias novilladas así porque engrandecen el rito, dan importancia a la vida de los que se la juegan y también –por qué no decirlo– filtran a aquellos que no valen para este espectáculo. Los tres de hoy sí que sirven, por supuesto.

La virtud del toreo de Alejandro Fermín estuvo en su faena al cuarto, un novillo al que tuvo que llevar a media altura y al que le dejó así los mejores muletazos de su labor, principalmente al natural. Ahí fue sonsacando la condición de un astado que fue tardo en su arrancada y que tuvo guasa en los embroques. Precisamente en ese terreno fue donde tragó el extremeño, que tuvo que sobreponerse al sentido desarrollado de ese oponente y también del abreplaza.

Una oreja cortó Aquilino Girón del sexto de la novillada, un animal al que se impuso a base de, sobre todo, mucho pundonor, que era lo que tenía que tener en su condición novilleril. Tiene buen corte el granadino e hizo el esfuerzo en ese cierraplaza tras reponerse de una fortísima cogida sufrida al intentar un quite por saltilleras al quinto del festejo, correspondiente a Carballo. Inconsciente fue trasladado a la enfermería, saliendo posteriormente para pechar con su oponente.

 

  • Villaseca de la Sagra (Toledo). Plaza de toros de La Sagra. 5ª y última del Alfarero de Oro. Dos tercios de entrada en tarde agradable. Se lidiaron seis novillos de Monteviejo, muy bien presentados. Con sentido desarrollado el 1º; con chispa encastada y muy peligroso el duradero 2º; tardo en su embestida geniuda el 3º; sin humillar otro 4º con guasa; con movilidad desclasada 5º y 6º.
  • Alejandro Fermín: palmas y ovación con saludos tras aviso.
  • Juan Carlos Carballo: ovación con saludos tras aviso en ambos.
  • Aquilino Girón: ovación con saludos y oreja.
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