Por el piton derecho
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'La torería de Aguado firma una bella obra en Miróbriga'
Pablo Aguado/ NC
Carnaval del Toro de Ciudad Rodrigo

'La torería de Aguado firma una bella obra en Miróbriga'

Noelia Crespo | CIUDAD RODRIGO

El Carnaval del Toro de Ciudad Rodrigo dio comienzo a sus festejos taurinos con un cartel tallado por el arte y clasicismo en todas sus vertientes con los cinco protagonistas del cartel. La tarde estuvo marcada por un constante aire que dificultó el total lucimiento de los protagonistas. Encandiló con su torería Pablo Aguado a todos los presentes cuajando la faena más completa de la tarde. Diego Urdiales mostró parte de su clasicismo, El Mene se arrebató con mucha actitud y Moisés Fraile se presentó en una tarde que le servirá de mucho aprendizaje.

Con cadencia y personalidad saludó por verónicas Diego Urdiales a su oponente de cómodas hechuras, algo suelto, pero con movilidad. El de Arnedo, vestido muy campero de corto con zahones, logró en el recibo capotero luchar contra el aire para levantar los primeros aplausos del respetable dándole tiempos de pausa y midiendo las alturas al de Talavante. Brindó al cielo en los medios de la arena farinata una faena que comenzó pegado a tablas en pasajes por bajo enseñando al burel hasta los medios. Tuvo fijeza y nobleza en las telas del riojano en un trasteo en el que cuajo pasajes templados en un labor que tuvo como constante oponente al aire. Al natural fue por donde llegaron los muletazos de mayor pureza y gusto aprovechando el recorrido del astado y llevándolo con los vuelos hasta el final. La faena se quedó a medio camino de calar en mayor medida, yendo a menos y disfrutando tan solo de destellos sueltos del clasicismo de Diego. Estocada trasera y primera oreja del Carnaval.

Como pregonero del Carnaval y principal protagonista del cartel llegó Alejandro Talavante nuevamente a Ciudad Rodrigo para saludar al colorado que hizo de segundo con facilidad con la capa a la verónicas y por chicuelinas en los medios de la plaza. Brindó el extremeño su labor a todos los presentes para después iniciar su labor en el tercio por alto a pies juntos hasta el centro del cuadrilátero. Estructuró las primeras tandas con la diestra, ligando multados sin césar en redondo aprovechando la nobleza y movilidad de su astado. Con la mano izquierda se mostró asentado y cómodo, pero con poca y nula emoción lo que hizo que costará que alzara eco la faena. No trascendió a los tendidos un eterno trasteo del de Badajoz con un burel a menos y sin cuajar finalizando con una estocada algo defectuosa.

Regresó Pablo Aguado a la arena de Miróbriga con la frustración de no poder demostrar su capacidad capotera ante las complicaciones del Dios Eolo en su inicio de faena. Con los zahones también enfudados y tras brindarle el trasteo al ángel de la guarda de Ciudad Rodrigo, el cirujano D. Enrique Crespo, comenzó el sevillano de manera torera por doblones en los medios. La pureza y el temple fueron los cimientos que estructuraron una faena llena de detalles de gusto y caricias por ambos pitones. La falta de limpieza en el final de los muletazos afeó algún pasaje en tandas en las que verdaderamente se mostró acoplado y ceñido, toreando con la cintura y los vuelos de la franela, corriendole la mano y con la figura erguida ante un astado de desigual comportamiento y poca transmisión. Faena de justa medida que culminó con un espadazo al segundo intento y el cariño de los mirobrigenses le premió con una merecida oreja.

Volvía por tierras charras el exalumno de la escuela salmantina, El Mene, quien recibió con arrebato a su oponente de Talavante, un astado con hechuras más cuajadas que sus anteriores hermanos. Con sombrero en la mano y antes del brindis a Alejandro Talavante, le enjaretó una tanda al natural de mucha personalidad y gusto que elevó los primeros olés de la faena. Siguió el zaragozano en los medios toreando con la mano derecha con firmeza, asentandose de talones y toreando en redondo con soltura y hondura. Elaboró casi todo el trasteo con la diestra por donde consiguió conectar con mayor facilidad con los tablaos en tandas ligadas aprovechando el viaje del burel sin quitarle las telas del morro. Con el novillo a menos se metió en los terrenos del animal, por circulares y luquesinas con arrojo que le permitieron terminar de mostrarse a los farinatos. Enterró el acero el segundo intento siendo premiado con una oreja.

El pupilo de la escuela taurina de Salamanca, Moisés Fraile, lidió una res también de Talavante al que recibió con variedad con la capa con pases de rodillas y gaoneras muy ceñidas. Comenzó con susto tras una tremenda voltereta en el inicio del trasteo para después recomponerse con solvencia. El eral resultó exigente, con un molesto cabeceo al que faltó imponerle mando y poder, algo totalmente normal ante la falta de experiencia del joven novillero. Aún así frmó muletazos con personalidad al natural, variando en las suertes y demostrando una gran actitud. Queda mucho camino, pero queda pendiente seguirle la pista. La espada fue una odisea.

Ficha del festejo:

Plaza de toros de Ciudad Rodrigo (Salamanca). Primer festejo del Carnaval del Toro. Lleno de “no hay billetes”. Reses de Alejandro Talavante: largos, de pitones gachos, nobles, con movilidad, pero sin transmisión.

Diego Urdiales: oreja.

Alejandro Talavante: silencio tras aviso.

Pablo Aguado: oreja.

El Mene: oreja.

Moisés Fraile: silencio.

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