Por el piton derecho
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'El poso preclaro de Serrano y el sitio conquistado de Rollón'
Foto: Hugo HM
Virgen de los Villares

'El poso preclaro de Serrano y el sitio conquistado de Rollón'

Darío Juárez | NAVALUENGA

Hasta los pies de la Virgen de los Villares, subida en sus andas desde las vísperas de anoche cuando la cantaron la ronda a la puerta de la iglesia, llegaron los ecos del triunfo de Álvaro Serrano y Sergio Rollón; el poso preclaro de uno y el sitio conquistado del otro. Ambos se fueron a hombros de la plaza de Navaluenga, mientras Andy Cartagena lo hizo a pie tras cortar un solitario trofeo del mansito primero.

En menos de dos semanas, Burgohondo le va a volver a ver vestido de corto tras dos años sin hacer el paseíllo en su octogonal ruedo, pero hoy tampoco quería perderse la progresión de su paisano siete kilómetros más abajo. Que se fue de Navaluenga con tres orejas demostrando, después de un invierno visitando el infierno, que volvió para pisar el sitio conquistado a la muerte; donde verdaderamente queman los pies. Ya le vi hacerlo hace unos días en Villaseca con dos cuajados y serios novillos de Ana Romero y hoy lo ha vuelto a decir con su muleta, sabiéndose consciente del sitio que ha logrado pisar y de lo bien que se siente cuando lo hace.

Al guapo 3º, de Casasola, quiso sacárselo para fuera a la verónica con gusto. Un novillo noble, sin demasiada fuerza, al que Sergio cuajó por el derecho. Por el izquierdo le costaba mucho, pese a la insistencia del novillero de querérselo dar con los vuelos. Cerró por ajustadas manoletinas, previas a la estocada que trajeron las dos orejas. Más otra que se llevó del sexto. El novillo de la jota con la que Navaluenga se levantó y Rollón se echó al suelo de rodillas para recibirlo con tres largas cambiadas y un final por Chicuelo. Apretó el novillo con la salida tapada en el peto de Teo Caballero, antes del emocionante brindis que Sergio le tributó a More, un joven de la localidad con otra historia de superación a cuestas.

Muletazos de apertura como prólogo de dos tandas que, valiendo la redundancia, prologaron una tercera de escándalo, con tremenda profundidad y sometida muy por bajo, mientras Navaluenga se partía las palmas antes incluso de rematar dichas series. El pinchazo, previo a la estocada, no fue óbice para la concesión del trofeo; Sergio Rollón se había vaciado y Navaluenga se lo reconoció.

Le acompañó a hombros su compañero y amigo, Álvaro Serrano, que reaparecía ayer en Calasparra tras el percance de Dax. Hoy aterrizaba en tierras del Alberche y mañana lo hará en Albacete. Dos orejas de ese segundo de lidia ordinaria que no le dejó abrirse con el capote y al que terminó cuajando en un palmo, poniéndole mucho a cada muletazo. Estocada. El reiterativo fallo a espadas en el 5° le impidió ampliar su esportón de trofeos, después de inventarse una faena de menos o más, o, mejor dicho, un ligado final de faena frente a un manso colorado en paralelo a chiqueros, tapándole la salida y aprovechando ese ritmo en ligazón.

Lo de Andy Cartagena se basó en poner a los caballos de manos, mostrar la buena doma que tienen, y poco más. Cata y Cartago, los dos ejemplares de crines largas al viento, fueron la sensación ecuestre de la tarde para el respetable que los recibió con senda ovaciones. El primer toro fue un manso de libro que se enceló mucho en redondo de salida con la grupa del alicantino, pero enseguida cantó la gallina yéndose a chiqueros antes de sentir el hierro del primer rejón. Al 4º no le mató y la gente, a la que conquistó más bien poco, no le regaló ni una ovación. Una cosa es domar y clavar, y otra torear con los caballos.

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