La Gran Final de la Copa Chenel no pudo tener mejor escenario para su celebración que en el coso de la calle Alcalá en la noche del penúltimo día del mes de julio. Los tendidos que poblaron la mitad de los tendidos de Las Ventas fueron testigos de una noche de toros en la que la provincia de Salamanca se vislumbraba como protagonista de la noche con dos toreros como actuantes y dos ganaderías, y sin embargo, fue el méxicano quien brilló más que nadie. Héctor Gutiérrez se alzó con el triunfo del certamen de manera justa y meritoria tras una noche de valor y entrega demostrando que merece un hueco en muchas ferias de la península. La corrida fue totalmente desigual en todos los sentidos y ante ellos se vio a un desdibujado Alejandro Marcos y a un intermitente Manuel Diosleguarde.
Desde la tarde de su confirmación hace cuatro años que no pisaba Alejandro Marcos la plaza de toros de Las Ventas y no pudo volver en una cita de mayor importancia. En su segunda participación del certamen madrileño y tras ceremoniar la confirmación de alternativa de su compañero mexicano, no pudo lucirse con el capote el salmantino ante un abanto segundo toro, más hondo y largo, de nombre «Platillo - 32», de El Capea. Vestido con un terno añejo grana y azabache tras unos tercios sin mucho eco inició su trasteo en el tercio por doblones saliendose hacia afuera con el astado en busca de meter la embestida en las telas. La embestida más desigual, pero exigente y con casta del burel hizo que le costará cogerle el pulso al de La Fuente de San Esteban en tandas con falta de limpieza y poder. El de Capea más que un toro para “ponerse bonito” fue un toro para imponer el mando, algo que no consiguió el salmantino faltando entendimiento y desdibujándose por momentos. Firmó detalles a cuentagotas de su concepto en una faena en la que también falló con los aceros.
Se recuperó el orden normal de la lidia con «Verderón - 24», un toro más astifino de cara de Carmen Lorenzo que imposibilitó el deleite de la buena capa que ostenta el salmantino. En el inició con la franela buscó salirse con el toro metido en las telas intentando cogerle el ritmo y poderle a la casta y exigencia que presenta el murube. Se vio desbordado Alejandro en un trasteo sin pena ni gloria en el que nuevamente no consiguió acoplarse a su oponente pasando por la final del circuito sin pena ni gloria tras una nueva odisea con los aceros. Le pesó la tarde y el lote al de Salamanca a quien más allá de una tarde para olvidar, este certamen le tiene que servir para recuperar confianza en sí mismo. Sin embargo, hoy, que era el día de apostar, perdió su oportunidad el de La Fuente.
No pudo escoger mejor fecha para su confirmación en Madrid que la final de la Copa Chenel el méxicano Héctor Gutiérrez quien ha cautivado a los espectadores del certamen logrando alcanzar el puesto más alto en la clasificación. Fue el encargado de abrir la Gran Final ante «Ladrillero - 9», de la ganadería de El Capea, de pobre y protestada presencia por parte de unos tendidos en busca de que Madrid no pierda su exigencia y rigor que muchas veces le intentan quitar a la primera plaza del mundo. No ayudó al cese de las acertadas protestas el tranco en los primeros tercios del de murube y que tan solo se tornó en aplausos en el brindis a Curro Vázquez. Comenzó por estatuarios con firmeza en el tercio buscando la templanza y suavidad ante un toro de poca emoción. Estructuró una faena en la que fue alternando tandas por ambas manos sin apretar ni exigirle en exceso aprovechando la prontitud y nobleza del astado en series cortas en redondo llenas de disposición, temple y ajuste. Cuajó una primera actuación muy seria, con actitud y repleta de detalles a los que le impuso un sello muy puro, poniendo la casta que le faltó al burel salmantino, muy asentado y exprimiendo al máximo la condición de su oponente. Enterró una estocada delantera que le permitió dar una vuelta al ruedo.
Siguiendo la tónica de la tarde saltó un impresentable quinto toro de El Capea anunciado en la tablilla como «Pies de Plata - 24» ante el que no pudo estirarse con la capa el de Aguascalientes. Demostró una invalidez en los primeros tercios el pupilo del maestro Pedro Gutiérrez que empezó a levantar las primeras protestas del respetable. Con peligro e incertidumbre inició la faena el mexicano tras un pequeño susto para después ponerse sin probaturas al natural, asentándose de talones y exponiendo con actitud frente al murube. La deslucida embestida no frenó a Héctor quien vino a Madrid en busca de demostrar el torero que lleva dentro y el por qué merece un hueco en muchas de las ferias del país. Arrebatado y con arrojo, mostró valor ante la batalla por ambos pitones, siempre buscando la buena colocación y entregándose a una plaza que supo verlo y reconocerlo. La estocada cayó muy defectuosa, pero nada le impidió alzarse con el premio del certamen de manera justa.
Era el segundo paseíllo de la temporada en Madrid para Manuel Diosleguarde quien confirmó alternativa en el pasado San Isidro dejando una imagen más que digna y honrada ante los toros de La Quinta. El primero con el hierro de Carmen Lorenzo de nombre «Betunero - 6» saltó al ruedo también entre protestas y suelto en la capa del salmantino quien se mostró con firmeza en el juego de brazos. Tras un tercio de varas con dos buenas peleas, brindó al público un trasteo que comenzó sin muchas probaturas por el pitón derecho con aplomo y actitud. En una media distancia en los terrenos del tercio buscó llevarlo metido en la franela con la mano baja, exigiendo y tirando de él hasta el final del muletazo, pero sin terminar de acoplarse a las alturas y condición del astado. Se quedó pronto sin fuelle el de San Pelayo de Guareña que dejó con ganas de más por la calidad que mostró en algunas de sus embestidas, acortando el recorrido y metiéndose entre pitones el salmantino sin mucho sentido ni emoción haciéndoselo saber las protestas del tendido. Estocada entera.
En sexto lugar cerró la tarde «Banderillero pese - 26», un toro más basto, sin presencia, pero con brío en el capote del salmantino quien lo recibió con actitud y arrebato de rodillas con una larga cambiada y un vibrante saludo a la verónica que levantó los aplausos de los presentes. Muleta en mano, pronto cogió las telas con la zurda en busca de limpiar, corregir e imponer el mando ante la irregular embestida del de Capea. Se mostró con mayor disposición, entrega y arrojo en este sexto ante el que se impuso, faltando temple, aunque no le permitió terminar de demostrar todo el toreo que lleva dentro del de Diosleguarde. La duración fue corta propiciada por la condición del de Espino Rapado, pero la raza del salmantino fue mayor en el toro que puso fin al certamen madrileño. El reiterado fallo a espadas dejó un final agrio de una noche que no terminó de romper.
Ficha del festejo:
Plaza de toros de Las Ventas (Madrid). Gran Final de la Copa Chenel. Un poco más de media plaza en una noche calurosa. Toros de El Capea y Carmen Lorenzo: de anovillada y pobre presentación; de desigual juego, algunos con casta y exigencia, otros con nobleza y mansedumbre.
Alejandro Marcos (de grana y azabache): silencio y silencio.
Héctor Gutiérrez, que confirma alternativa (de azul rey y oro): vuelta al ruedo y ovación.
Manuel Diosleguarde (de grana y oro): silencio y silencio.