La primera novillada del certamen Cénate Las Ventas no tuvo ningún argumento. Se lidiaron novillos de Los Chospes, desigualmente presentados, alguno impresentable y nulos de casta.
Alvaro de Chinchón que fue silenciado en cada uno de sus novillos. Se encontró en cuarto lugar con el novillo de más movilidad y no pudo con él; ante su primero lo enseñó que no tenía nada.
El Mene cortó una oreja del quinto gracias a las rebajas de San Román que atendió una petición minoritaria. Dio dos buenos muletazos al final de faena y una buena estocada. Con el segundo no puedo hacer nada, el novillo se aquerenció en tablas desde que salió por el toril.
Y a Félix San Roman le tendría que decir alguien que no vale para esto.