Por el piton derecho
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'Aguado, no te vendas'
Foto: Canal Sur
Crónica Almería

'Aguado, no te vendas'

José Alcaraz | ALMERÍA

Sentenciaba José Chacón, en el programa del compañero Ignacio Muruve, que la coba es el peor de los males taurinos. Coba con arte; pasada bonita. Coba por interés; patraña capitalista. Así lo mando yo. Y es que a las figuras no les gusta la coba, o no les debe de gustar. En su posición, debe ser permanente la crítica para establecer una serie de límites frente al aficionado y ser honestos consigo mismos. Y pasadas, pasadas a placer, reciben Juan Ortega y, en este caso, Pablo Aguado. Dejemos a Juan por esta vez, no lo merece. Yo también he participado en este masaje mediático de ambos, me incluyo. No siempre se controla la visceralidad en una plaza de toros, más aún como aguadista acérrimo que soy, pero lo de hoy no se puede pasar por alto. Me preocupa.

Sonaban clarines y timbales a las siete en punto de la tarde. Estallaba una ovación en reconocimiento del esfuerzo sin sentido que el maestro Morante de la Puebla está labrando esta temporada. Reaparecía tras su ausencia en Cuenca. Invitaba a sus compañeros a salir del burladero. Saludaban, en sintonía desde el tercio, a la casi completa plaza almeriense.

El de La Puebla recibió a “Sosito”, de la casa Matilla, el cual haría honor a su nombre. De salida no permitió el recibo del genio debido a una plana embestida que fulminaba con los dos pitones por delante, bruscamente y por las alturas. El objetivo era claro: abrirle los caminos, enseñarle a embestir y echar a suertes su condición. Tras una excelente brega y dos entradas al caballo, acometiendo de la misma manera por el izquierdo, pareció descolgarse por aquel lado, vislumbrando un ápice de posibilidad en la descastada, desfondada y desclasada embestida. Por si no fuera poco, en banderillas haría por ausentarse de la lidia, buscando querencia y desentendiéndose de su destino. Quiso Morante inventar por aquel mimado izquierdo, sacándose de la manga dos tandas de aquella forma que compone el cigarrero. No hubo posibilidad de más. Desentendido, huyendo, tras varios pinchazos y un aviso, “Sosito” dejó de sosear. Recibió pitos en el arrastre. MDLP no tuvo más suerte con el cuarto de la tarde, también de la casa Matilla. “Veraneante” permitió cuatro frondosas verónicas marca de la casa antes de demostrar la misma condición de sus hermanos en el trasteo. Toro desfondado, sin casta ni clase, del que Morante saca oro aprovechando las inercias al hilo del pitón por ambas manos. Medio pinchazo, descabello, ovación y emprende su camino a Bilbao antes de que finalice la corrida. Se quejaban de Rafael como apoderado, pero la planificación de esta temporada está dando que hablar.

Otro de aires trianeros se haría notar. "Asirio" sintió lo mismo que Ulises al escuchar el canto de las sirenas: un embaucador sentido que le hizo caer en las telas de un Ortega poderoso al capote. Proyectó el recibo al genuflexo desde las tablas, tendiendo la mano con aquella ampulosa tela que casi da rabia de lo hipócrita que es. Te recibe con la hospitalidad homérica; te abre las puertas, te invita a pasar, te mima, te consiente y te acaba por degollar cuando menos lo esperas. Divina atracción que precedió a cuatro verónicas con la misma ambigüedad moral que las citadas. No se puede mandar tanto con tan poco. Es de los capotes más vigorosos que existen. Dos puyazos sin fuste alguno, un quite por delantales, un buen par de Jorge Fuentes, un inicio de la casa con la muleta: el derechazo desde el tercio hasta los medios acompañado por el trincherazo, primo de la verónica, un molinete belmontino y no se pudo más, o no quiso más. Me faltó sentido de lidia e imposición de Ortega, al igual que en el segundo de su lote. Juan puede a los toros con dos lances, pero fuera de él no acaba de lidiarlos. Fue con este carcelero donde se demostró lo que es: un torero caro, de lujo silencioso, armónico y templado, pero con carencias. Puso el toro al relance por priorizar una media al tercio de varas, al igual que acabó su primer toro en chiqueros por ir tras de él para un precioso quite por delantales. Una de cal y otra de arena. El animal presentó algo de clase y un poco más de fondo que sus hermanos, manteniendo dicha querencia. Intentó replicar el inicio en tablas anterior, pero no consiguió fijar al animal, que iría tras de él toda la faena, hasta elaborar en los mismos medios una composición fundamentada en las series en redondo, acompasando la embestida del animal, que puso patas arriba la plaza. ¿Lo mejor? Unos sevillanos ayudados por alto de rodillas que pasaron desapercibidos. Muerte de manso, en chiqueros y huyendo del personal, como en toda la faena. Dos orejas tras media estocada caída. Estuvo estético, como siempre, pero nada nuevo. Me quedo con el capote del primer toro.

Por otra parte, Pablo Aguado cuajó la tarde más vergonzosa desde que un servidor le persigue por estas plazas de Dios. Se puede estar mal, pero hay que ser honesto, digno y no querer engañar al personal. Salió en tercer lugar un novillo castaño de Álvaro Núñez, un toro bajo, recogido de pitones y de caja pequeña, un regalo para el capote del sevillano, que le pareció buena idea acoplar como pudo sus recatadas maneras a un toro indigno de ello: falto de casta, de fuerza, de compromiso y de clase. El toro no remató tras el embroque en ningún momento, salió desentendido y ante estas situaciones es cuando se demuestra quién tiene valor, quién es figura y quién no. Se dedicó a acompañar bochornosamente la embestida de un animal de matadero por aquel sueño del torear de salón. Pablo no necesita esto. Le he visto poder con toros sin perder sus formas, pero hoy no quiso y se armó la charanga. Olés, gritos, jaleos, vídeos en redes; coba, mucha coba para una enorme mentira. El torear lento tiene sentido cuando hay toro; cuando te aprieta, cuando le cuesta embestir, cuando con dos lances lo acurrucas donde quieres, cuando te impones; cuando la delicadeza vence a la brusquedad. Por si fuera poco, pegó el rodillazo, propiciando una foto que le perseguirá un tiempo: El valiente torero, rodillas en tierra, expuesto a la mansedumbre de un novillo afeitado que se echa por descastado junto a él, fueron en varias ocasiones. Lo apuntilló el tercero sin entrar a matar. Bronca descomunal. El rodillazo tocaba con el sexto, un toro de Matilla con algo de casta, poderoso, pero con cualidades, y no se atrevió. No dio uno, ni se cruzó, ni aplanó el trapo: todo al hilo, escupiendo, para fuera, incapaz. La hipocresía de la gente le concedió una oreja tras un aviso y media estocada.

Me huele a éxito, me huele a felicidad, me huele a que es consciente de lo bien que se encuentra y de lo reconocido que está siendo, pero que esto no proceda al triunfalismo y el acomodamiento. Le queda mucho por hacer.

Aguado, no te vendas.

Ficha del festejo:

Plaza de toros de Almería. Segundo festejo de la Feria de la Virgen del Mar 2026. Casi lleno. Toros de Olga Jiménez (1º), Álvaro Núñez (3º) y Hnos. García Jiménez (2º, 4º, 5º y 6º), desiguales de presentación. De mal juego en su conjunto, con falta de raza y entrega. Destacó por encima del resto el quinto de la tarde.

MORANTE DE LA PUEBLA, silencio tras aviso y ovación.

JUAN ORTEGA, silencio y dos orejas.

PABLO AGUADO, bronca y oreja tras aviso.

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