Por el piton derecho
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Azúcar Murube patrocina la sazón de Luque
Imagen de uno de los instantes de la notable faena de Luque.//Arjona
Crónica Morón de la Frontera | Corrida de toros

Azúcar Murube patrocina la sazón de Luque

Darío Juárez

La corrida concurso de Morón olía a Sevilla desde el alto de Montjuic. Seis ganaderías sevillanas, con sus distintos encastes, con sus seis mayorales de corto sobre el balcón de toriles, con un torero de la tierra en el cartel -Luque- y con el marco tan señalado que engrandece a Sevilla y su provincia, como es la fecha del Domingo de Ramos. A falta del incienso procesional y para desgracia de Morante, que ocupaba un burladero de callejón, tampoco lo pudo suplir el humo de su particular habano al que hoy, por las restricciones sanitarias, no le pudo dar candela.

Lances de Futuro se cubría de gloria y responsabilidad a partes iguales, pues la apuesta intransigente de Garzón por Morón y por el resto de plazas que regenta está siendo superlativa. Como ayer ocurrió en Jaén en el caso de Tauroemoción. Hoy se colgó el "No hay billetes" permitido –mil personas– para ver el triunfo de Luque, prácticamente sobre la bocina, ya que la tarde vestida de expectación dejó un resumen de claroscuros bastante bien definido. Más oscuros que claros, pero vayamos por partes, que diría el bueno de Jack.

La primera parte del festejo no consiguió despertar en ningún momento a los tendidos de Morón. La fachada del burraco primero fue sólo eso, fachada. Cuco era un toro muy serio y con cuajo, demasiado bien rematado, donde el único chupito de casta que portaba lo dejó en el primer burladero que se encontró, al que desnudó por completo su costado izquierdo. No llegó a menear ni un ápice al jaco, llegando al último tercio flojo de remos y falto de todo, donde ni siquiera le sirvió la inteligente y templada media altura que Daniel Luque le recetó. La gran estocada, un tanto trasera, puso fin al capítulo 1.

El pablorromero fue una pintura sin casta ni bravura. Un toro largo, con cuello y el hocico al alza, estilo caballo árabe, que fue complicado por todos lados. Peleó con un solo pitón y exceso de discreción en varas, para terminar por definir su mala calidad, cuando en los primeros compases con la franela ya salía con la cara por encima del palillo y apuntando a las banderas. Luque, con su intención irreverente de atacarlo en todo momento, supo poner tiritas a las carencias del cárdeno con mucha profesionalidad. Una faena que no mereció escuchar los acordes de la banda, pero la razón y la culpabilidad de oírlos sólo la tuvo el compromiso del torero de Gerena.

La tarde y Luque merecían un toro para volverse a encontrar con el toreo bueno; volver a sentir el calor en la faja y el gozo en las yemas, con los que imprime su locura transitoria cada vez que un animal le mete la cara como lo hizo esta tarde el de Murube. Puro almíbar este acapachado y de pitón largo enfrascado en conserva; del tran tran sostenido de rejones cuando acarician los estribos, a la clase que despachó este Maletilla cuando Luque, y tras unas primeras series categóricas a su altura, le pidió el último estrujón ofreciéndole los vuelos como señuelo y rúbrica para una obra de cante grande. Previamente, esas tandas a su altura, como digo, emborrachaban los tendidos de Morón con el éxtasis del gusto y la torería que lleva cosido este torero. Factura elevada la de aquellos naturales que caían hundiendo las zapatillas, hasta el punto de vislumbrar por momentos sólo las medias, y esa hondura en los trazos que se perdían por detrás de la cadera obedeciendo el muñecazo roto y mandón del sevillano. Luque ponía el marco a la faena con sus luquesinas, cuando Dani Olmo rescataba del desastre a la Selección contra Georgia, metiendo el 1-2 en el 90 y Ramos. No podía ser otro Domingo...  De nuevo, pleno de baraka con el acero y al fondo, las dos orejas.

Morante no quitó el ojo del ruedo en ningún momento con el cuarto capítulo: el toro de Miura. El único en pelear en varas con pujanza y de riñones. Un toro venido a menos que dio miedo al de La Puebla, como así lo reconoció en el micrófono de Casas, pero necesario para que se puedan resucitar tauromaquias antiguas. Palabras que salieron también de la boca del genio sevillano, a apenas un mes de su cita con el hierro de la A con asas en la presentada y extraordinaria Feria de Abril 2021. Este miura le tocó en suerte a Ginés Marín, el cual le cortó una oreja ramplona pero sin ningún ánimo de protesta. Pues Ginés, a decir verdad, supo aprovechar el efímero buen son y la nobleza que le regaló por el pitón derecho este Bilbaíno. Esta vez sí le atacó –como no hizo con el 2° descastado de Pallarés– por el izquierdo queriendo provocarlo siempre con la muleta presta, aunque sin respuesta alguna. No se si Morante se llegó a tapar la cara, pero cerró la faena con manoletinas. A un miura... Estocada sin paliativos y oreja.

El broche lo puso un juanpedro con barbas y pinta añeja, queriendo humillar en el capote con soltura y calidad. El toro quiso mantener el ritmo de inicio, pero sólo fue una quimera que un par de caídas la acabó por hacer terrenal, cuando el colorado terminó desvanecido en el albero por dos veces. También hay que decir que pese al exceso de nobleza, carencia de bravura y las buenas pero pocas intenciones del de Juan Pedro cuando llegaba al embroque, Ginés lo toreó muy despegado; como si de las otras dos joyas que ya había mandado al desolladero, ésta fuera la más incierta. La espada, esta vez, no viajó a su sitio a la primera.

 

  • ?Plaza de toros de Morón de la Frontera. Festividad del Domingo de Ramos. Tarde soleada con lleno permitido de "No hay billetes" (1000 personas). Se lidiaron 6 toros de diferentes ganaderías, muy bien presentados. Falto de todo el 1° de José Luis Osborne; descastado y agarrado al piso el 2° de Pallarés; malo, probón y manso el 3° de Partido de Resina; noble y muy a menos el 4° de Miura; con dulzura y calidad el 5° de Murube; lastimado y con escasez de bravura el 6° de Juan Pedro Domecq.
  • Daniel Luque (sangre de toro y oro): ovación con saludos, silencio y dos orejas.
  • Ginés Marín (teja y plata): ovación con saludos, oreja y ovación.
  • Se desmonteró José Chacón tras parear al 6° y actuó como sobresaliente, Enrique Martínez Chapurra. es
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