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Blanco y en botella
El presidente Joaquín Coy indultó a "Cortesano", un toro de Daniel Ruiz.//PD
OPINIÓN. LA 10ª DE ALBACETE, POR LEO CORTIJO

Blanco y en botella

Leo Cortijo

Sobre el papel, todos los ingredientes que conformaban la última de feria hacían pensar en una tarde triunfal y un broche que diese carpetazo a un ciclo con más bajos que altos. Se conjugaba un cartel interesantísimo bien sustituido tras la grave cogida de Perera, con una ganadería que aquí siempre gana. Por tanto, blanco y en botella. Pero la verdad es que las expectativas se vieron superadas por la realidad, y es que ni los más optimistas hubiesen dibujado un final así. Los tres toreros y el mayoral de la ganadería por la puerta grande.

Lo de mayor trascendencia fue el indulto de Cortesano a manos de El Juli. Un toro tan bueno en la muleta como manso en varas. En esta casa ganadera apuestan por lo que apuestan, que es el "toro del último tercio". Lo demás carece de importancia para ellos. Pues ese toro les valdrá para padrear, pues fue un bomboncito en la muleta de Julián, que claro está, no dejó escapar. Con ese peculiar concepto del toreo (figura retorcida, mano baja y templada, muletazo hacia afuera y descargue de la suerte) firmó un faenón, que dirían sus más fervientes seguidores. Salió con el orgullo herido después de estrellarse con un primero imposible para defender el trono que se le otorga.

El presidente Joaquín Coy, que ya se había ganado un broncazo enorme al no dar la segunda oreja del segundo a López Simón, sacó raudo y veloz el moquero naranja con el fin de evitar otra nueva reprimenda y mitigar su error anterior. Ahora bien, un error no tapa a otro...

Los dos jóvenes emergentes si en algo coincidieron, fue en demostrar unas ganas increíbles de querer comerse el mundo. Muy concienciados con la tarde y sabiendo lo que se jugaban, salieron a por todas. Ahí radicó su triunfo. Especialmente López Simón, al que el público albaceteño sacó a saludar por partida doble. Profesionalidad absoluta y entrega máxima de un torero con mayúsculas que aún tiene los puntos frescos de la cogida del otro día. Mis respetos. Toreó con quietud y naturalidad a su primero hasta que fue volteado, dejando los mejores muletazos de la tarde (y posiblemente de la feria). Por su parte, a Garrrido se le vio algo más dubitativo y espeso que en su primer compromiso, y además siguió apostando por el toreo 2.0 (moderno) que en estas mismas páginas ya sacamos a relucir. Y todo esto, ante un encierro desigual y mal presentado (sobre todo los tres primeros) de Daniel Ruiz, que en general fueron muy buenos en el último tercio. Queda dicho.

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