Por el piton derecho
Vicente Carrillo Cabecera
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Fotos: Tauroemoción
'Cuando te encariñas con la piedra...'
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'Cuando te encariñas con la piedra...'
Feria de Málaga

'Cuando te encariñas con la piedra...'

Darío Juárez

El Terral y el Levante embravecido que llegaba de Valencia se habían citado esta tarde en La Malagueta, con la misma expectación que llenó los tendidos; toreaba Morante, toreaba Urdiales y toreaba Fortes. Uno que sí es profeta en su tierra y para los de su tierra, incluido el presidente. Que decidieron sacarlo a hombros pasadas las nueve y media de la noche, con su hijo en un brazo y el capote de paseo dorado de Antonio Ordóñez en el otro junto al romero.

Un premio excesivo después de una estocada defectuosa con la que pasaportó al 6º de un (otro) petardo indecoroso de Cuvillo llamado corrida de toros. Pero vayamos al turrón por el principio: la piedra. Porque a juzgar con lo que hace tragar Morante al personal a tenor del desfile de inválidos y descastados que pide para hacer su agosto —aunque éste empezase el Domingo de Resurrección...— y para sacarle lo indecible a cada toro pasando las fatigas que pasa -porque la falta de raza hace que se defiendan en el terreno donde está-, la piedra tiene que ser la octava maravilla fosilizada.

Mimada con una pulcritud de matrona millenial, ya que en vez de querer para su toreo —que cada vez va a más— un toro con casta y movilidad al que pueda torear de verdad como sólo él sabe, José Antonio prefiere la piedra. Tropezarse mola.

Y hablo de él porque él es el que sigue pidiendo esto y los otros dos matadores, los que sean, dicen que pa'lante con Morante aunque fuera una de Saltillo. Jajajaja, perdón por la tontería, pero todos hemos entendido el fondo. Porque, evidentemente, no va a ser Saltillo, ni Miura, ni una de Victorino a modo en una de segunda, pero coño, hay mucho toro en el campo con casta que no es cárdeno, ni se te viene al pecho ni se come a nadie. ¿Mejor borregos sospechosamente afeitados, con la idea de querer "hacer historia" frente a ellos por muy bonito que te expreses? Pues pa'lante con lo que diga Morante; la piedra es la piedra. Llámese Cuvillo o cualquiera de las que no se sale, pese a verle a hombros con muchas de ellas.

Con el enmorrillado 1º que enseñaba las palas, sin humillar y sin fuerza en los primeros tercios, sólo pudo ponerse el mono de trabajo para enseñarle a embestir un poquito por bajo en el inicio y robarle algún detalle. Un derrote con el izquierdo defendiéndose hizo que Morante diera una voltereta sobre el pitón sin llegar a herirlo. Lo del pariente de Norit que hizo 4º es mejor olvidarlo.

Pesaba la tarde en importancia sobre los hombros de un Fortes que se encontraba con su plaza, la que le arropó siendo un niño y le levantó hecho un hombre. A la que le dio lo que tenía dentro. La burra volvía al trigo: el trapío no son los kilos. Y se vio en el anovillado y mansito 3º, que traía ritmo en el tranco y medio que le regaló a Saúl en el inicio de muleta desde los medios, de rodillas. Había que sujetarlo y Fortes prefirió quedarse ahí, buscando tarde o nunca un refugio en paralelo a las tablas donde el animal regalase ese buen son, sin ser desbaratado por el viento ni por la huida del cuvillo. Por el izquierdo regalaba muy poco pero Saúl se puso también. La estocada corta tras pinchazo trajo la primera oreja.

Las otras dos, muy blandas, llegaron en el último tras una faena que brindó a Morante, dando sitio al toro para que dijera algo más al someterlo como normalmente acostumbra el malagueño. De exigir la entrega a exigirse entregarse a sí mismo pasaron escasos segundos. Y la Malagueta respondió con su torero. Pese a la estocada caída, se presuponía una oreja. Pero el usía no aguantó el chaparrón. A Fortes le sirvió la piedra de Morante porque hoy jugaba en casa, pero si no se van los tres andando.

El lote de Urdiales fue un capítulo de barro y ceniza para olvidar, con el que el de Arnedo entre el querer y la duda se fue sin pena ni gloria de Málaga.

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