Por el piton derecho
Vicente Carrillo Cabecera
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Una cuesta abajo salvada por la pena moratoria de Victoriano
Foto: Plaza 1
Feria de Otoño

Una cuesta abajo salvada por la pena moratoria de Victoriano

Darío Juárez | Madrid

Entiendo que sonaba a tragaperras calentita tras el paso de un chino sin suerte el bolsillo apretado de la empresa cuando han visto los más de tres cuartos de entrada que habían vendido para un mano a mano sin ton ni son, ni figuras pedigüeñas de por medio, en la penúltima del abono otoñal. Una cuesta abajo y sin frenos, que se empezó a pronunciar cuando Borja Jiménez terminaba de dar la vuelta al ruedo tras la muerte del 2º por su buena enmienda a la verónica y un final por bajo torerísimo después de un ramillete de naturales, congelando una tarde que no volvió a alzar el vuelo por parte de los coletas. Superados ambos, especialmente un desparecido y destartalado Fernando Adrián, por la pena moratoria de un encierro noblón, sosito y sin apenas picar, pero con posibilidades de Victoriano del Río.

Parecía que a Fernando Adrián le correteaba un ejército de hormigas desde los machos de la taleguilla hasta el cuello de la camisa cuando se quedó solo con el encastado 1º del hierro de la Y, en ese tropel de faena sin tiento ni cabeza, equivocando los terrenos y sin terminar nunca el muletazo para dar enseguida el siguiente, que también quedaba a medias; acelerado y sin pausa entre tandas, el madrileño no supo por dónde le venían los tiros, sin mandar nunca en la embestida. Bajonazo.

La exigencia humillada y reponedora del 3º, al que se le castigó desde el jaco en el primer encuentro tapándole la salida, sin que le atravesaran el pelo en el segundo que repuchó, volvió a salir a escena en la muleta del madrileño, superado y con el toro de Victoriano comiéndoselo a dos carrillos con su casta por no sacarle más allá de las rayas, teniendo siempre marcado su terreno con las tablas en el rabillo del ojo. Estocada.

Algunos podrán decir que se desquitó de tal mala tarde con ese 5º sin remate entregándose a la causa, pero lo cierto, o al menos así lo vi yo, es que Adrián venía de sentirse atropellado para atropellar la razón y lo que se conoce como torear, echándose de hinojos para darle dos cambiados por la espalda y otros dos de pecho antes de llevarse el primer susto. El de Victoriano, al que no supo ni quiso enseñarle a embestir de verdad y por abajo, y el que no era la tonta del bote, aprendió y no le perdonó en mitad de un intento de naturales, habiendo despedido de nuevo hacia fuera los muletazos con cierto temple que antecedieron a ese. Lo de las bernadinas hechas banderazos con las que abrochó es mejor ni comentarlo. Media atravesada y perpendicular y dos descabellos.

El toreo a la verónica con el que Borja Jiménez abrió su tarde de Otoño escupía una esperanza que terminó en desencanto con 4º y 6º. Enamorado traía su buen son sin salirse demasiado de la pañosa del sevillano, al que prólogo la faena sentado en el estribo para echarlo hacia delante con trincherazos. Jiménez, descolgando los hombros y con aquel toreo erguido sobre una baldosa, metió al público en una faena que tendía a ir a menos por la falta de finales del victoriano, pero que acabó alzando con tres naturales y un final por bajo muy torero. Pinchó primero y Madrid lo recompensó después con una vuelta al ruedo.

Al 4º, que había manseado en el peto con el que se encontró sin querer casi barbeando las tablas en el primer encuentro, tenía posibilidades de triunfo que Borja no supo entender. Un inicio de hinojos en redondo abriría una faena acelerada en la que asfixió al toro, intentando justificarse después alargando la misma sin necesidad.

A la puerta de toriles, o entre la segunda raya y los medios mejor dicho, fue a esperar al 6º como había hecho en sus dos toros anteriores. Un toro encampanado y muy suelto de salida, que acudió con alegría a sus dos citas con el pica, haciendo venirse a menos a una faena y a sí mismo, en la que tan solo destacó la primera tanda en la que el de Espartinas le dab un tiempito breve entre muletazo y muletazo.

Ficha del festejo:

Monumental de Las Ventas. 5ª de la Feria de Otoño. Más de 3/4 de entrada. De lidiaron 6 toros de Victoriano del Río, correctos de presentación; nobles y sositos pero con posibilidades, destacado la casta del 1º y exceptuando la falta de la misma del 6º.

Fernando Adrián, de tabaco y oro: leves pitos, silencio y ovación con saludos.

Borja Jiménez, de blanco y oro con los cabos negros: vuelta al ruedo tras aviso, silencio tras aviso y silencio tras aviso.

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