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La entrega de Serrano y un Luque de terciopelo
Sergio Serrano salió por la puerta grande este sábado en Manzanares.//Víctor Moya
CRÓNICA MANZANARES | corrida de toros

La entrega de Serrano y un Luque de terciopelo

Darío Juárez

Entre clarines desafinados de fondo se abrían paso los alguacilillos que simulaban el despeje de la plaza de la que salió el Llanto de Lorca por Ignacio Sánchez Mejías. Serio y hechurado sería el encierro de Conde de Mayalde que sirvió para el triunfo de un Sergio Serrano que se entregó y desorejó al 2°, como para el éxtasis de emoción y torería vertidos por Daniel Luque en su tarde, sobresaliendo la somnífera faena al muy buen 4°. Ginés Marín, por su parte y con el peor lote, paseó una oreja del último.
 
Daniel Luque consumaba en Manzanares la moderada normalidad del temple, levantando castillos de música y terciopelo abanderados por la pericia del toreo clásico. Hasta dos veces repuchó el castigo de la puya un toro que acabaría rebosándose en la muleta de un Luque calado de torería; el cuarto. Caro ponía el pastel delante del goloso abriéndose hacia los medios con un floreado y atrincherado inicio por bajo. El de Mayalde traía la seriedad de sus kilos, de su cara, y una clase sublime que se engarzaba a la cadencia que escupe esa forma tan de Luque de torear con todo el cuerpo. Se emocionaba Rafael Finat desde la platea mientras su pupilo castaño surcaba los mares por naturales varados en el Mar Muerto que dormían al tiempo. Los remates se despedían preñados de torería. Daniel Luque estaba vacío de entrega, hasta el punto de acabar entre los pitones. Con ayuda, sin ella, jugando con los vuelos y elevando los niveles etílicos de la emoción de un triunfo gordo que se llevó la espada.
 
Atrapado bajo su cabalgadura pudo finalmente escapar del cepo del caballo, Juan de Dios Quinta, cuando esté era derribado por ese sueltecito burraco primero, que pronto marcaría su querencia hacia tablas toro, pero que no dejó de transmitir por su exquisita profundidad en su embestir, aunque hubiera que sujetarlo en la segunda raya. Allí le propuso la izquierda y de qué manera. A compás abierto, citando con los vuelos y ganando un pasito al toro. Se equivocó en no llevárselo a los medios. Las tablas eran su querencia, pero se vio podido muy pronto. Las luquesinas en una baldosa, el colofón. Bajonazo trasero.
 
A Segurito le tocaron las palmas. Un precioso sardo que pronto cantó su profundidad en las verónicas de Sergio Serrano. El toro se desplazaba en los capotes con una confidente alegría, antes de entrar al relance al jaco aunque acabase por empujar de riñones. Al de Albacete se le caían las ganas. De hinojos se fue a los medios a esperar la embestida larga del toro, templado, y yéndose con el pecho tras el muletazo. Le dio y lo esperó en la larga distancia, para ligar en redondo y tirar de é a partir del tercer muletazo. El de Mayalde pecaba un pelín de tardo. Con el medio pecho le ofreció la izquierda, con la que limó cierta aspereza del reponer del toro, aunque se le viera un tanto acelerado por momentos; posiblemente por el relamer de la miel de su momento. Con muletazos por alto de riñones encajados y zapatillas atornilladas al suelo, cerró su obra el paisano. La estocada, arriba, y al fondo el premio de las dos orejas.
 
Al enmorrillado quinto le faltó empuje y raza. Se partió el pitón izquierdo cuando dejaba ambos en la arena. Cuando no, perdía las manos. Sergio, ganando un paso y buscando el viaje en los terrenos del toro, le puso todo lo que su par no tenía.
 
Inválido resultaría el tercero, primero del carente lote de Ginés Marín. Un toro que descolgó mucho de salida, pero se le iba la fuerza por el hocico que quiso perder de salida: sin fuerza, descastado y regalando muletazos, pocos, en la media altura que permitía el animalito. La oreja se la cortó a un serio y burraco sexto que despedía tornillazos a los que tuvo que poder el extremeño, a base de ponerle metiéndose en su terreno, para poderle y dejar media estocada que sirvió para caer.
 
  • Plaza de toros de Manzanares. 3/4 de entrada permitida. Se lidiaron 6 toros de Conde de Mayalde, hechurados, serios y con cuajo. Destacó la profundidad de 1° y 2°, y la calidad del 4°.
  • Daniel Luque (rosa y oro): ovación con saludos y oreja tras aviso.
  • Sergio Serrano (canela y oro): dos orejas y ovación con saludos tras aviso.
  • Ginés Marín (ceniza y oro): ovación con saludos y oreja tras aviso. 
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