Por el piton derecho
Vicente Carrillo Cabecera
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Fotos: Lances M
Morante, su arrebato y «después naide»
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Morante, su arrebato y «después naide»
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Morante, su arrebato y «después naide»
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Morante, su arrebato y «después naide»
5ª crónica de la feria de abril

Morante, su arrebato y «después naide»

Mario Sánchez | SEVILLA

Morante de la Puebla puso a temblar los cimientos de la Maestranza -otra vez-. Los decibelios subieron como la pólvora. La locura fue colectiva, el toreo es sentimiento y lo que produce este torero es un éxtasis inigualable -aún con un medio toro-. Corrida con matices la de Álvaro Núñez, con mejor presencia que lo visto en RRSS.

No terminó de dinamitar y tirar para adelante. Se abrió de capa Jose Antonio esperando bien al animal, por el pitón derecho pudo gustarse más. Puyazo trasero, lo sacó bien Juan José Domínguez y otro puyazo señalando en el sitio. Tres chicuelinas y una media templada fue el quite de Ortega. Buena brega de Juan José Domínguez y tras pedir permiso inició Morante con ayudados por alto. Brusco, corto y sin ápice de movilidad. Por el pitón izquierdo apuntó algún buen muletazo. Tras probarlo, Morante se puso en cortito y le recetó una habilidosa estocada. Silencio.

Como si de la barra de bar se tratase inició Morante el saludo capotero al corretón que hacía cuarto de la tarde. Le pudo pegar varias largas pegado a las tablas y se salió para bordar el toreo a la verónica por el pitón izquierdo -sonó la música-. Tras el puyazo, quitó por tijerillas y la media; como una bala se fue a tablas a por las banderillas. El primer par se fue algo delantero y tras insistir en los medios se colocó en el tercio y clavó de poder a poder -cono si se Joselito se tratase-. Ya totalmente arrebatado se dirigió al palco de los maestrantes mendigando una silla de madera, con la pierna entrelazada, marcó el quiebro y clavó -la plaza era un hervidero-. Seguía tocando Tejera cuando Morante se volvió a sentar en la silla para iniciarlo de muleta. Los demás es historia. Derechazos parando el tiempo y naturales volando únicamente media muleta. El sentimiento, el jipío y el arrebato se llevaron la técnica del toreo de un plumazo. Los sombreros volaban por el suelo y los pañuelos se alzaban en señal de victoria. Dos pinchazos y descabello que no permitieron los máximos trofeos. Dos vueltas al ruedo con palmas por bulerías, entonando el «Jose Antonio Morante de la Puebla».

A porta gayola se fue Juan Ortega, algo inusual en él. Pudo hundirse con el capote tras varios intentos, lo llevó templado jugando bien los brazos. Puyazo trasero y picotazo, heniesto quitó Víctor por gaoneras muy sobrias. Inició por bajo torero y faena cimentada sobre la mano derecha. Templó en algunos muletazos pero ni mucho menos mandó. Muy centrado en la estética menos en la limpieza del muletazo, cuando se vio en apuros tiró de recursos. Por el izquierdo no lo vió y casi lo voltea. Faena venida a menos, estocada muy baja y bien aguantó Macarena de Pablo Romero en el palco. Ovación.

Se estiró bien de capa en el recibo al quinto -el más bonito de la tarde. Tras dos puyazos, quitó por saltilleras Víctor Hernández. Inició por bajo y no lo vio claro, faena llena de enganchones y deslices. El público estaba anestesiado tras lo vivido. Buena estocada. Silencio.

Inicio variado el de Víctor ante el hondo tercero de la tarde, capote a la espalda y caleserinas, se echó rodilla en tierra para el remate. Lo picó por delante del morrillo fuera de las rayas. Bregó bien Marcos prieto y brindis de Hernández al respetable. Estatuarios muy firmes sin moverse apenas y una tanda por la derecha exigiendo por bajo al animal. Se echó la muleta a la mano izquierda y le cuajó con los mejores naturales hasta ese momento, profundidad y buen trazo unido al temple. El animal se fue apagando poco a poco, quedándose sin fuelle. De uno en uno y cruzándose fueron los últimos naturales a pies juntos. Se puso molesto para la suerte suprema, le metió la espada con habilidad. Oreja de ley.

Apretó en el primer puyazo el sexto de la tarde. Saludó la cuadrilla en el tercio de banderillas. Faena muy técnica, de buen trazo la de Víctor Hernández, la tarde estaba plomiza y le fue imposible revertir el sentimiento colectivo. Se pegó un arrimón final y remató por bernadinas. Estocada. Ovación con saludos.

Morante era subido en los hombros de una multitud de partidarios que quisieron sacarlo a hombros, sin suerte por la negativa del delegado gubernativo, por la Puerta del Príncipe. No pudo ser y lo terminaron sacando por la de cuadrillas entre oles por bulerías.

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