Por el piton derecho
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'El tesón de Jorge Martínez en la hecatombe lorquina'
Foto: Toros en Lorca
Corrida en lorca

'El tesón de Jorge Martínez en la hecatombe lorquina'

José Alcaraz | LORCA (Murcia)

Cincuenta euros cuesta abonarse toda la temporada al glorioso C.F. Lorca Deportiva. He aquí uno de aquellos que viaja, sufre y deja su garganta, a la par que su tierno sustento estudiantil, en seguir allá donde haga falta al equipo de sus amores. Es por ello, por este achuchable padecimiento casi celestial, que resulta cuanto menos entrañable el coloquial apelativo de “Glorioso”. Para que ustedes me entiendan, algo así sintió Enrique Cerezo cuando Joan Laporta ofreció solamente 100 millones por su estrella Julián Álvarez. Algo así padezco cuando leo ciertas “crónicas” en las que se califica como “éxito rotundo”, “tarde triunfal” o se presenta a Lorca como “estandarte del toreo de la Región de Murcia”.

Volviendo a lo importante, que el bolígrafo se me va, cincuenta euros. Cincuenta euros cuesta apoyar al equipo de tu ciudad. Menos que una entrada de sombra en nuestra plaza de toros; menos también que una de sol y sombra, e igual en precio que una entrada, más los gastos de gestión, en el tendido de sol. Dos mil quinientos abonados restan al Lorca para alcanzar el objetivo de esta temporada; algo parecido al público que se ausentó en las gradas de nuestra plaza. Espero encarecidamente, y supongo que hayan decidido gastar esta cantidad de dinero en lo verdaderamente importante: el Lorca Deportiva. Sería un iluso si pensara que la gente ha dejado casi media plaza vacía por la calidad del espectáculo y los altos precios. Qué tonterías digo; también ocurrió con Roca Rey. Es que el Lorca, mi Lorca, es mucho Lorca. ¡Aúpa Lorca, pijo!

Dicho esto, creo que no me queda más que hablar de la corrida. Probablemente, el de hoy sea el cartel más rematado e interesante de la reciente Sutullena, con la máxima figura de la actualidad tras Morante, Borja Jiménez; el niño prodigio Marco Pérez; y el totanero y reivindicado Jorge Martínez. Por cierto, tras el desenlace del festejo y, bajo mi punto de vista, queda puesta en duda la continuidad en Lorca de dicha fecha. Recuerdo sus exitosas ediciones en Cehegín.

Por otra parte, Moreno Pérez-Tabernero —que no Miranda y Moreno, como figura en la nuevamente errónea cartelería— fue la ganadería escogida para lidiar en este festejo. Ganadería jienense con la que se preveía la aportación de un punto de trapío superior al acostumbrado en Lorca. Así resultó en fotografías; así resultó en los lotes, que no en los indignos sobreros. Pero, como bien es sabido, de nada sirve la morfología si la condición no la acompaña. Una vez más, el apartado ganadero, es el aspecto que pone en jaque las ferias en Sutullena.

“Camuchón” abrió plaza. Fue de esos toros que, por hechuras, no desentonan, pero tampoco entusiasman. Se mostraría pronto, noble y con celo del engaño, dando coba a Borja Jiménez para templar en un cadencioso recibo por verónicas de esa agradable forma que presta el de Espartinas para devorarte posteriormente. Todo quedaría ahí. Mero trámite el tercio de varas, como durante toda la tarde, y rápidamente se mostraron las carencias del boyante toro. Nula entrega en el embroque y descarada ausencia de fuerzas que se plasmarán en una plana, protestada y descastada embestida. Se puso Borja, como figura del toreo que es, y comprometido no le perdió pasos, dando las alturas y tiempos requeridos. Le rascó lo poco que tenía con dos buenos naturales por el izquierdo. Los tendidos se presentaban a otorgarle el trofeo cuando apareció el fantasma de Madrid, haciéndole fallar con la espada hasta en tres ocasiones. Cuatro fueron los descabellos, y uno, los avisos.

No tuvo más suerte con el segundo de su lote, una auténtica cabra mansa, fea como ella sola, sin lidia posible, con la que estuvo más que digno tragando mucho del imprevisible animal. Cuadrúpedo, no se le puede llamar de otra forma, que saldría como sobrero de un gran número 65 —apuesta personal— que presentó las mejores hechuras de la tarde y acabaría con la esperanza ganadera del aficionado al partirse el pitón derecho.

Como le pasaría al primero de Jorge Martínez, toro de caja grande, pasado de kilos y con presencia en plaza que, sumándole lo del pitón, saldría mermado de la pata izquierda de chiqueros. Condición que se conoció en el apartado, pues se separó de sus hermanos en corrales y, aun así, salió a la plaza. Los dos reseñados sufrieron notablemente de encornadura. Hay que ver…

Por toriles asomó el segundo de su lote corriendo turno, pero todo seguiría igual. Toro descastado, sin fondo y de embestida descompuesta que acabaría por acometer en la querencia de los tendidos 2 y 3. Trasteo descompuesto del totanero, que tampoco solucionaría con la espada. Le quedaba una bala y dio de lleno en el blanco con el quinto de la tarde. Otro sobrero mal presentado, anovillado, esquelético, sin cuello y de caja pequeña. Lo recibió con una larga cambiada acompañada de un par de chicuelinas que emularía en los mismos medios a la salida del peto. De rodillas y, al segundo intento, inició la faena de muleta del gran quinto. Toro pronto, con cierta humillación, noblón y con más fuerza que sus hermanos. Le aguantaría toda la faena a un Jorge que se vio cómodo, encajado, que supo citar, mandar y estar a la altura del grato animal, propiciando dos exquisitos naturales por el izquierdo que hicieron levantar a los tendidos por primera y única vez en el festejo. Se entrometió mediante circulares invertidos en la cuna del animal y finiquitó la faena, que le abriría la puerta grande de Lorca tras matar al segundo intento, con un quite por manoletinas.

A Marco Pérez, pese a su corta edad, no lo va a descubrir nadie. Esto igual en un futuro resulta un problema. Con 18 años adquiere la asombrosa técnica de los mandamases del toreo; un saber estar absoluto que en determinadas ocasiones chirría por la falta de espontaneidad y adaptación de su tauromaquía, pero nunca por falta de entusiasmo. Como en su primer toro, el mejor de la corrida. Humillaba como él solo, con fuerza, celo y prontitud; armónico y bien amorrillado. Lo tenía todo para el triunfo, pero le vino grande a Marco, que no supo aprovechar ni controlar las exigencias del bravo animal en las cuatro primeras aquilatadas tandas. Finalmente, se vendría a menos por la ya mencionada falta de fuerzas, latente en todos los hermanos, con la consiguiente disminución de la profundidad en la embestida. Imposible el ligazón al quedarse corto el toro. Arrimón final y una oreja tras matar a la primera. Nada destacó del último de la tarde, descastado y muerto de salida, negó el hilo del pitón del que hablaba Corrochano. Mandó Marco a callar la música para plantarse y dar la mejor tanda de su tarde; esta vez sin ventajas, sin perder pasos y con la pierna por delante. La excelente estocada le abrió la puerta grande. Anduvo bien la presidencia al negar la segunda oreja.

En definitiva, y para evitar posibles llamadas de gente no deseada, sólo puedo decir: ¡Cucha!, abónate al Lorca Deportiva.

Ficha del festejo:

Plaza de Toros de Lorca (Murcia). Se lidiaron 6 toros de Moreno Pérez-Tabernero; descastados. Algo más de media plaza. •

Borja Jiménez: silencio (aviso) y saludo.

Jorge Martínez: saludo y dos orejas.

Marco Pérez: oreja y oreja.

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